El ex esposo de Amy Winehouse estuvo casi un año en la cárcel

La madre de Blake Fielder-Civil, pareja de la cantante, consideraba que la británica era una mala influencia para su hijo.

El ex esposo de Amy Winehouse estuvo casi un año en la cárcel
El ex esposo de Amy Winehouse estuvo casi un año en la cárcel

Amy Winehouse y Blake Fielder-Civil se convirtieron en marido y mujer el 18 de mayo del 2007. Sin embargo, la felicidad de casados le duró muy poco a esta pareja que pronto comenzó a tener problemas.

A tan solo unos meses de su matrimonio, Fielder-Civil debió enfrentarse a la justicia por agredir al dueño de un local en Londres, intentar sobornarlo y luego no querer testificar durante el juicio.  Todas estas acciones llevaron al británico a la cárcel, a quien le habían dado 20 años de prisión.

Winehouse lo visitó religiosamente los días que le correspondía. El entorno de la cantante comentó en distintas oportunidades que el suceso había dejado a la artista muy deprimida, a quien se le vio durante esos meses muy triste y de mal humor.

De hecho, en ese tiempo la británica debió ingresar a un centro de salud porque no se encontraba bien.

Sin embargo, Fielder-Civil logró reducir el tiempo de encarcelamiento al comprometerse con que iría a un centro de rehabilitación para combatir su adicción a las drogas. En su momento declaró que aunque estaba muy feliz se sentía muy desmejorado físicamente.

En el año 2008, tras casi un año tras las rejas, el británico salió de la prisión Edmunds Hill de Suffolk. Para sorpresa de muchos, Winehouse decidió quedarse en casa y no se apareció por allí para celebrar dicho acontecimiento.

Se comenzó a rumorear entonces que algo no andaba bien con la pareja y en el año 2009 Winehouse introdujo los papeles de divorcio. “Me enamoré de alguien y eso no me hizo nada bien”, expresó en un programa para la cadena BBC.

Para los medios, Fielder-Civil era quien llevaba a Winehouse por un mal camino, irrespetando las leyes e incitándola a perder el control con sustancias ilícitas. Sin embargo, Georgette Civil, madre del británico, pensaba todo lo contrario.

Una vez que este salió de la cárcel, Georgette expresó su preocupación debido a que su hijo podía caer de nuevo en las “peligrosas garras de Amy”, lo que sería una sentencia de muerte para ambos, ya que estarían jugando a la ruleta rusa con sus vidas.