La azúcar refinada es ¿la droga del siglo XXI?

En 1957 el doctor William Coda Martin la clasificó como “veneno” porque carece de toda fuerza viva, vitaminas y minerales.

La azúcar refinada es ¿la droga del siglo XXI?
La azúcar refinada es ¿la droga del siglo XXI?

Es muy normal que a todos nos encante comer azúcar, ya sea en pasteles, chocolates, galletas, golosinas, entre otros manjares de la dulcería. De vez en cuando no está mal darse un gustico repostero, sin abusar de la tentación.

Pero, ¿qué ocurre cuando el azúcar refinada entre en nuestro organismo?, empecemos por el origen de ésta. En la Antigüedad, hace más de 5.000 años, la caña de azúcar era muy usada como una planta alimenticia en Nueva Guinea, de donde parece ser su umbral.

Desde allí la comercializaron los mercaderes indios, que la transportaban al continente asiático para posteriormente pasar a la India, donde encontró un clima adecuado, por lo que se expandió a otros continentes.

Cuando está cruda, la caña de azúcar es baja en colesterol y sodio, además no tiene grasas saturadas. Una sola cucharada de melaza posee cantidades de calcio, hierro, magnesio, potasio, entre otros minerales beneficiosos para la salud.

Pero posteriormente las refinerías se encargaron de industrializarla, convirtiéndola en un polvo blanco sin nutriente alguno. De hecho, el azúcar refinado se fabrica a partir de extracto de caña y remolacha, eliminado sus proteínas, vitaminas y minerales para dejar una sustancia blanca y cristalina desprovista de cualquier contenido nutricional, que solo ofrece calorías vacías.

En este sentido, en el año 1957 el doctor William Coda Martin clasificó al azúcar refinada como “veneno” porque carece de toda fuerza viva, vitaminas y minerales.

"Lo que queda después del proceso de refinación son carbohidratos refinados que el cuerpo no puede utilizar porque no contiene ningún nutriente. Cuando un carbohidrato se mataboliza de forma incompleta da lugar a la formación de metabolitos tóxicos como el ácido pirúvico y azúcares anormales que contienen cinco átomos de carbono”, explicó el experto.

Asimismo, agregó que el ácido pirúvico se acumula en el cerebro y el sistema nervioso, por ende los azúcares anormales en las células rojas de la sangre interfieren en la respiración celular, y como ésta no pueden obtener suficiente oxígeno para sobrevivir y funcionar normalmente, con el tiempo algunas de las células mueren, lo que interfiere con el funcionamiento de una parte del organismo y es el comienzo de una enfermedad degenerativa.