Decorar una casa no consiste solamente en elegir muebles atractivos o seguir las tendencias del momento. La comodidad, la funcionalidad y la sensación que transmite cada ambiente también entran en juego, especialmente cuando se trata de piezas importantes como el sofá.
Ángel Camacho, experto en decoración que trabaja en un showroom de muebles, asegura que existen una serie de errores que se repiten entre quienes buscan renovar su hogar. Uno de los principales tiene que ver con la elección de sofás con respaldos demasiado altos, asociados habitualmente con una mayor comodidad.
Sin embargo, Camacho plantea justamente lo contrario: “La gente busca respaldos altos, cuando realmente los bajos hacen que el salón se vea más limpio y son más cómodos”. Además, advierte que hay otras decisiones que pueden condicionar el resultado, desde comprar únicamente por tendencia hasta descartar determinados tipos de madera.
Por qué un sofá con respaldo bajo puede transformar el salón
La búsqueda de un respaldo alto suele partir de la idea de que proporcionará mayor apoyo y, por lo tanto, será más confortable. Para Camacho, esa asociación no necesariamente funciona así.
Desde el punto de vista visual, un respaldo demasiado elevado puede hacer que el ambiente parezca más pesado y cerrado. Un modelo bajo o de altura intermedia, en cambio, permite que la pared tenga mayor protagonismo y contribuye a generar una sensación más despejada.
“Un sofá con respaldo bajo es mucho más cómodo porque al final cuando llegamos a casa es para tirarnos sobre él”, explica el especialista. De todos modos, la altura no es el único elemento que determina el confort: también influyen la profundidad del asiento, su firmeza y la postura que permite adoptar.
Por eso, antes de comprar un sofá conviene analizarlo como parte del conjunto y no como una pieza aislada. Las proporciones del ambiente y el uso cotidiano son tan importantes como su apariencia.
Los otros errores que conviene evitar al elegir los muebles
Otro comportamiento habitual que Camacho cuestiona es entrar a una tienda preguntando directamente “qué es lo que más se lleva”. En lugar de empezar por las tendencias, recomienda definir primero qué sensación se quiere transmitir en la casa.

Calma, calidez, elegancia, frescura o personalidad pueden funcionar como punto de partida. Recién después, las tendencias y los diferentes estilos pueden adaptarse a esa idea general, en lugar de convertirse en el único criterio de elección.
El especialista también propone no recurrir automáticamente al bouclé, un tejido que ganó fuerte protagonismo en decoración. Entre las alternativas aparecen chenillas, linos gruesos, tejidos jaspeados, tramas rústicas y tapizados con relieve.
Algo similar sucede con la madera. Frente al predominio de los tonos claros y el roble, Camacho señala un creciente interés por maderas oscuras y nogal, capaces de aportar mayor carácter. Para evitar que resten luminosidad, pueden combinarse con paredes claras, textiles livianos y una iluminación adecuada.
Finalmente, hay dos cuestiones prácticas que suelen pasarse por alto. Los muebles pueden tener plazos de entrega de tres o cuatro semanas, e incluso superiores cuando son personalizados. Además, transporte y montaje forman parte del proceso: trasladar, subir, encajar, nivelar e instalar correctamente una pieza requiere trabajo especializado y también debe contemplarse al calcular la compra.



