El desayuno es una de las comidas que más puede influir en cómo se siente una persona durante el resto del día. Elegir los alimentos adecuados ayuda a mantener la energía, controlar el hambre y evitar los picos de glucosa que suelen provocar cansancio y antojos pocas horas después de comer.
Entre las opciones más populares aparecen dos clásicos: los huevos y la avena. Mientras los primeros se destacan por su alto contenido de proteínas, la segunda es una gran fuente de fibra y carbohidratos complejos. Sin embargo, la pregunta es inevitable: ¿cuál de los dos es la mejor alternativa para comenzar la jornada?
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La bioquímica francesa Jessie Inchauspé, conocida en redes sociales como la “diosa de la glucosa”, sostiene que el desayuno ideal debe incluir proteínas, grasas saludables y algo de fibra, evitando los productos muy azucarados que generan una “montaña rusa” de glucosa y hacen que el hambre regrese rápidamente.
Los beneficios de los huevos en el desayuno
Los huevos son considerados uno de los alimentos más completos desde el punto de vista nutricional. Cada 100 gramos aportan alrededor de 13 gramos de proteínas de alta calidad, fundamentales para la reparación muscular y la sensación de saciedad.

Además, contienen nutrientes esenciales como:
- Colina, importante para el funcionamiento del cerebro.
- Vitaminas A, D y del complejo B.
- Minerales como hierro, fósforo y selenio.
- Un bajo aporte calórico: un huevo duro mediano tiene cerca de 70 calorías.
Durante años existió la preocupación de que el consumo frecuente de huevos pudiera elevar el colesterol. Sin embargo, investigaciones recientes muestran que, en personas sanas, consumir un huevo al día es seguro y no incrementa significativamente el riesgo cardiovascular.
Qué aporta la avena al organismo
La avena es uno de los cereales más recomendados por nutricionistas debido a su elevado contenido de fibra, especialmente de betaglucanos, compuestos que ayudan a reducir el colesterol LDL y favorecen la salud del corazón.
Entre sus principales beneficios se encuentran:
- Mejora la salud intestinal.
- Aumenta la sensación de saciedad.
- Aporta energía sostenida gracias a sus carbohidratos complejos.
- Puede ayudar a reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares.
No obstante, los especialistas advierten que la avena puede provocar picos de glucosa si se consume sola o acompañada de ingredientes muy azucarados, como miel, jarabes o frutas deshidratadas.
¿Qué alimento quita más el hambre?
Un estudio publicado en la revista científica Nutrients en 2017 comparó los efectos de un desayuno con dos huevos y otro basado en avena. Los investigadores observaron que los huevos generaron una mayor sensación de saciedad a lo largo del día, sin aumentar el riesgo cardiovascular.

Por ese motivo, muchos expertos consideran que los huevos son una mejor opción para quienes buscan controlar el apetito y mantenerse satisfechos durante más tiempo.
Cómo hacer que la avena sea un desayuno más saludable
Los especialistas recomiendan algunos cambios para aprovechar sus beneficios:
- Elegir avena tradicional o en granos en lugar de la instantánea.
- Prepararla con leche sin azúcar, yogur natural o bebidas vegetales sin endulzar.
- Agregar frutos secos o semillas de chía.
- Incorporar alguna fuente de proteína, como yogur griego o huevos.
- Evitar el exceso de azúcar, miel o jarabes.
En definitiva, no existe un único alimento perfecto para desayunar. Sin embargo, si el objetivo es tener más saciedad y evitar el hambre durante la mañana, la evidencia científica actual inclina la balanza a favor de los huevos. La combinación ideal, según los especialistas, puede ser unir ambos alimentos en un desayuno equilibrado, nutritivo y con energía sostenida para todo el día.



