Nazareno Casero y una polémica frase: "Intenté ser vegetariano, pero no pude... me resultó un poquito burgués panza llena"

El actor reveló que quiso sumarse a la tendencia veggie que siguen muchos famosos y disparó: "Es poco auténtico". Su palabra.

La experiencia fallida de Nazareno Casero con el vegetarianismo. Foto: Web
La experiencia fallida de Nazareno Casero con el vegetarianismo. Foto: Web

Son muchos los famosos que abrazan el vegetarianismo y el veganismo como un modo de cambiar sus vidas. Nacha Guevara, Marcela Kloosterboer, Calu RiveroGastón Pauls, Natalia Oreiro, entre muchos otros, son algunos de los integrantes de nuestra farándula que eligen prescindir de las carnes y sus derivados. Nazareno Casero (29) buscó seguir ese camino, pero la experiencia no fue satisfactoria.

"Intenté hacerme vegetariano, pero no pude. Me terminó resultando un poquito burgués panza llena. Si viviésemos en el campo, cultivando nuestros propios alimentos, podría ser, pero en la ciudad, decirle que a no a la carne picada para comer lechuga del mismo supermercado… Es poco auténtico".

"Intenté hacerme vegetariano, pero no pude. Me terminó resultando un poquito burgués panza llena. Si viviésemos en el campo, cultivando nuestros propios alimentos, podría ser, pero en la ciudad, decirle que a no a la carne picada para comer lechuga del mismo supermercado… Es poco auténtico", afirmó polémico el actor, en una entrevista para la revista Luz, sobre la tendencia que cada día logra más adeptos.

A poco de cumplir 30 años, Nazareno contó cómo lo encuentra este momento: "Estoy muy bien, o al menos intentándolo. Estoy atravesando una etapa bastante egoísta. Me cuesta salir, veo a poca gente y me dedico a lo que el cuerpo y la cabeza me piden. Leo de todo, arranqué con el gimnasio y estoy andando muchísimo en bici", pormenorizó.

¿Los hijos están en sus planes?  "Nooo, huyo bastante de esa idea. Tengo la suerte de ser varón y por consecuencia, podría ser padre recién a los 60. Realmente lo digo, un bebé es la cosa más egoísta del mundo. Llora para comer, para que lo levanten, para dormir. Y así durante años. ¿Y yo? ¿Cuándo puedo llorar yo? Por el momento quiero seguir siendo el centro y protagonista de mi vida. ¿Está mal? Quizá más adelante cambie de parecer, pero por ahora me aferro como loco a mi idea de juventud y libertad eterna. Además, ni siquiera soy buen hijo, ¿cómo podría ser buen padre?", sentenció Nazareno Casero.