Teatro: Todos los caminos conducen a Lorca - Ciudad Magazine Pasar al contenido principal

Teatro: Todos los caminos conducen a Lorca

Protagonizada por Fabián Vena y Graciela Dufau, mañana se estrena esta obra basada en el poeta español Federico García Lorca. Con dirección de Hugo Urquijo (marido de Dufau) y Adelaida Mangani (prima hermana de Dufau), los intérpretes interactúan también con títeres para contar la muerte del artista.

Después del crimen, la sombra del poeta y dramaturgo español que tanto le cantó a la luna, siguió con sus andanzas por la Tierra, según la imaginaria historia que trazará sobre las tablas un gran elenco de actores y títeres, que incluye la propia literatura de un escritor que, tal vez intuyendo que lo matarían, llenó de "voces de muerte" sus textos.

En la obra, la figura de Federico García Lorca aparece al comienzo para atormentar a Ramón Ruiz Alonso que, arrodillado, reza. La sombra de Federico irrumpe frente a quien detuvo al poeta antes de su muerte, en 1936, en la casa de la familia Rosales. El teatro quiere hablar del autor de Bodas de sangre, ponerlo en escena, representar las últimas cinco estaciones de su vida y evocar su poesía. La obra del argentino Eduardo Rovner y el español César Oliva muestra a Lorca después de muerto, tratando de entender su fusilamiento, con un libro que alterna la prosa y el verso. La sombra de Federico se estrenará mañana en el Teatro San Martín. Y el despliegue promete ser imponente.

La puesta cuenta con dos directores, porque la conjugación de personas y muñecos sobre el escenario lo exige: Hugo Urquijo está a cargo de los actores y Adelaida Mangani -directora del Grupo de Titiriteros del Teatro San Martín-, de los titiriteros. Para la entrevista, los primeros en sentarse frente a esta cronista son el afable matrimonio de Urquijo y Graciela Dufau; ella interpreta a Esperanza Rosales, madre del poeta Luis Rosales. "Estoy tan metido en el personaje, que mis amigos me llaman Federico", dice Fabián Vena, que se suma prontamente a la charla. También llega Adelaida.

Sorpresivamente, el primer dato que surge en la entrevista es que Graciela y Adelaida son primas hermanas. Y esta oportunidad de estar juntas en un proyecto teatral de tamaña envergadura, las llena de emoción. "De chicas trabajamos juntas", dice Dufau; aunque fundamentalmente, cuando eran niñas, lo que compartían eran las vacaciones. Pero los vínculos de familia entre los integrantes de esta compañía no se terminan aquí. En La sombra de Federico también está, como parte del grupo de titiriteros, Ariadna Bufano, hija de Adelaida Mangani. Un dato ad hoc: Adelaida es la mamá de Vicentico (Fabuloso Cadillacs).

Durante cinco meses, Adelaida y Hugo trabajaron incansablemente, tomando decisiones sobre el texto, la entrada y salida de actores y títeres, los momentos musicales y sobre la puesta en general. Después, cada uno se puso al frente, exhaustivamente, durante un mes, de cada una de sus áreas. En una sala ella trabajaba con los titiriteros y en otra, él con los actores. Luego llegó la fusión.

El elenco de actores admira la disciplina del Grupo de Titiriteros del Teatro San Martín. Y no escatima calificativos para graficarla. "¿Disciplina?", pregunta Fabián. "Yo los llamo el Ejército Prusiano", acota el actor. "No los aflojás ni con un chiste. Son muy profesionales", agrega.



Veo que el rigor de los titiriteros les causa verdadera admiración.

Graciela: El de ellos es un trabajo muy distinto, pone a prueba la humildad y la paciencia, cosas de las que los actores adolecemos.

Fabián: ¡Somos todo lo contrario!

Hugo: El hecho de tener que hacer desaparecer a la persona del actor, para que el títere sea lo que se muestra, es algo para lo que el actor no está preparado.

De todos modos, aclaran que en La sombra de Federico, los titirite ros tienen más protagonismo que en otras obras, porque se los ve, inclusive cantando. "Sus intervenciones tienen que ver con el criterio de la puesta, que es antiilusionista, ya que Federico es un personaje, pero también es el relator y reflexiona frente al público acerca de el arte por el arte, el arte popular. Hay muchas interrupciones de la acción", explica Hugo.

"La obra cuenta cinco grandes estaciones de Lorca, desde que sale de Madrid: pasa por casa de sus padres, lo esconden en lo de sus amigos los Rosales, lo apresan, se entrevista con el gobernador civil y lo fusilan. En el medio, Federico habla con el público. Y los titiriteros tienen como una de sus funciones acompañar a los personajes a entrar a escena, como ángeles que se deslizan: traen a un personaje de la mano y cuando termina la escena, se lo llevan", relata Hugo las secuencias de la pieza.

"El método del actor es escuchar y conectarse con el compañero. En este caso, me tengo que conec tar con el titiritero, que es el ser humano próximo, pero con quien tengo que actuar es con el títere", afirma Vena, quien naturalmente aporta a sus expresiones un tono divertido y distendido. Aunque no deja de mirar el reloj e ir calculando el poco tiempo que le queda para caracterizarse y salir a ensayar. "Son tres disciplinas las que intervienen: la actuación, los títeres y la música. Y se arma un revuelo creativo extraordinario, que no se da siempre", dice Fabián. "Siento que no estoy solo diciendo la poesía de Lorca. Me están complementando unos pájaros con unos ojos encendidos que son peor que la Guardia Civil, y una caja de música que suena que es el corazón de todos. Es algo inusitado de ver", anticipa.

La directora del grupo de titiriteros escucha cómo los actores expresan el aprendizaje que les significa trabajar junto a su gente. "El títere es el personaje. Un actor puede ensayar con una utilería que no es la definitiva, pero el titiritero tiene el títere o no es nada", sentencia Adelaida, que integró el Grupo de Titiriteros desde sus comienzos, en 1977.

Compartir la solitaria tarea de dirigir es algo que agradecen Adelaida y Hugo. "La experiencia del director es tomar decisiones en soledad; es enriquecedor hacerlo junto a otra persona. A veces la opinión del otro ilumina algo que uno no vio", expresa Mangani. "Además, con Hugo nos conocemos desde hace mucho y compartimos un criterio ético, filosófico, político a propósito del arte y eso nos allana bastante el camino. Además, en esta puesta está Graciela, con quien tengo una relación entrañable, absolutamente arrasadora", expresa con emoción la directora de los titiriteros. "Estoy feliz de que en el escenario estén Graciela y mi hija", se atreve a confesar sus sentimientos.

"Pobrecita mi mujer (Inés Estévez) que tiene que sufrirme gritando Antonio Torres Heredia, hijo y nieto de Camborios, a la madrugada, a la noche, a la hora del mate", dice Fabián y provoca la risa de sus compañeros. Recupera el tono serio y afirma: "Estoy viviendo un sueño, ¡hacer de Lorca! Es parte del destino maravilloso que tiene este trabajo. Graciela reflexiona sobre el paralelismo que esta obra sugiere. "El apresamiento de Federico evoca épocas muy difíciles que hemos vivido en el país, en el hecho de matar a un inocente e instalar el terror. Es Lorca y es la Guerra Civil, pero al mismo tiempo también son los errores que una y otra vez volvemos a cometer", dice.

Pájaros, Mariana Pineda, Doña Rosita, la luna, la mendiga, el niño y el gato, los leñadores y los enamorados son algunos de los títeres que interactúan con los actores. También objetos. La imagen de Lorca, inmensa, ocupa gran parte del fondo del escenario apenas comienza la obra. Se acerca la hora pautada para el ensayo y los cuatro están ansiosos.

"La luna vino a la fragua/con su polizón de nardos./El niño la mira, mira./El niño la está mirando". No hay quien alguna vez no haya leído o escuchado esos u otros versos de este poeta universal. Su propia obra o textos que hablan de él circulan todo el tiempo. La sombra de Federico es otra ocasión más para que la voz de Lorca siga sobreviviendo a su muerte. Sobre el comienzo, el poeta invita a la platea, en la piel de Vena, a ver la función: "El autor ha preferido poner el ejemplo dramático en el vivo ritmo de mis últimos tiempos, mi escondite, mi apresamiento y mi muerte, mezclados con algunos poemas y escenas de mis obras. ¿El resultado? Un enigma que sólo ustedes pueden develar. ¡¡¡Vivamos la ilusión!!! ¡¡¡Aquí, sobre las tablas, seguimos existiendo!!!".

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