El ataque de las siliconas asesinas

La farándula local está en llamas luego de la seguidilla de siliconas que explotaron o se infectaron en los esculturales cuerpos de Fernanda Vives, Paula Volpe y Flopy Tesouro.

El problema no es menor ya que, a pesar del terror que invadió a las vedettes, ninguna se anima a ir a hacerse chequeos para comprobar que todo lo plástico esté en orden. Lo que pasa es que ninguna de las chicas quiere confesar que tienen encima más trabajo de remodelación que el Teatro Colón. Además, si cuentan que le deben más al bisturí que a los genes de mamá y papá, jamás llegará a la Isla de Caras para declarar en letra de molde en la tapa de la revista: "El secreto de mi belleza es la medicina tibetana y la meditación hindú". En fin.

Quien marcó tendencia en esto de la mala praxis –después de la pionera absoluta, Raquel Mancini- fue Fernanda Vives. La novia actual del futbolista Sebastián Cobelli, se pegó flor de julepe hace algunos meses al descubrir que la teta derecha parecía más deprimida que la izquierda. Cuando fue a consultar por el estado de ánimo de "las mellizas", el médico descubrió que en realidad se le había roto la prótesis y fue terminante: había que cambiar el implante de inmediato. Asustada, Fernandita le pidió al profesional que le deje hacer dos llamadas antes de entrar al quirófano. Primero discó el número de La Tota Santillán, para pedirle más plata y después el de Jorge Rial, porque esta experiencia cercana a la muerte merecía un espacio en "Intrusos".

Un poco peor la pasó Paula Volpe, quien recién separada del Mago Emanuel se quiso tunear un poquito para volver a la calle y se colocó silicona líquida en los labios. Al despertarse, la vedette pidió un espejo y en vez de ver reflejada a un clon nacional de Angelina Jolie, se le apareció una suerte de cruza entre Pelé, la Mulatona y Leevon Kennedy y tuvo que salir a que le arreglaran de nuevo la cara. Emanuel, ningún tonto, realizó su mejor truco y tras tirar una bombita de humo al piso desapareció y se fue a acompañar a Dora Baret a comprar pelucas.

La última víctima de las siliconas asesinas es la inocente Florencia Tesouro, a la que se le reventó uno de sus pechos mientras terminaba la temporada de Carlos Paz. La ex "Gran Hermano", que se jactó todo el verano de tener una cola natural, olvidó decirle a las cámaras que se hizo a nuevo la delantera. Tras una intervención que corrigió el percance, Floppy se hospedó en el coqueto Hotel Faena de Puerto Madero, en donde a pesar del dolor dio una conferencia de prensa, en una muestra de heroísmo y compromiso. "Sabía que tenía en vilo a la sociedad argentina, no los quería preocupar de más", dijo Totó Reef.

Así las cosas, las pesadillas entre las bellezas locales a raíz de estos problemas dejen de multiplicarse. Según pudimos averiguar, desde hace días las principales figuras de las tablas nacionales (ojo, no estamos hablando de Norma Aleandro ni de Cipe Linkovsky, claro) están con dificultades al dormir. Paola Miranda, por ejemplo, sueña que es Rafaella Carrá, con peluquín carré dorado incluído, y justo cuando está cantando en el Festival de San Remo "Explota, explota, me expió, explota, explota mi corazón", le vuela una teta en el escenario y entra en pánico.

Algo similar a lo que le ocurre a Violeta Lo Ré, que se imagina como una pobre niña –después de todo así quedó después de que Fort la dejara en pampa y la vía, sólo con un Rolex para vivir- entonando la canción de Cris Morena "Corazón con agujeritos", hasta que en la pesadilla se da cuenta que lo que tiene con agujeros en el pecho... es una lola.

Desde acá creemos que todas las vedettes del país deberían comenzar a actuar de forma madura y comprender que las cirugías estéticas son operaciones complejas que siempre conllevan riesgos. Y que desde sus lugares, cada una puede ayudar. Por ejemplo, todas podrían dejar sus diferencias de lado y grabar un tema para recaudar fondos para aquellas compañeras con problemas de siliconas. Se nos ocurre que sería ideal una versión modificada del clásico de la Negra Sosa con el coro Kennedy: "Gracias a la cirugía, que me ha dado tanto..."