Reina en colores

No sólo de la música vive la bajista de Temperley. Fuimos a visitarla a la muestra que presenta en Sonoridad Amarilla y nos llevamos una sorpresa: tomando como inspiración los planetas, los duendes y hasta a su hijo Bambú, la menor de los Aldana sumerge a los vistantes en un mundo de fantasía y los hace viajar por el espacio.
"De chica me gustaba garabatear todo. Tenía pintadas desde las paredes de mi cuarto hasta las pruebas del colegio. Hace unos años entré a la Escuela de Bellas Artes y me recibí de maestra de dibujo. En la escuela hice grabado, dibujo, escultura, pintura... pero me terminé quedando con la pintura, creo que es porque se puede hacer más rápido: para las otras disciplinas tenés que tener un taller especial. Y, como la música me ocupa la mayor parte del tiempo, necesitaba una actividad que fuera más práctica. Para pintar no necesitás de mucho material: una tela, las pinturas al óleo, un poco de barniz para que las obras brillen más y trementina para diluir...", introduce María Fernanda Aldana, sentada en un sillón del restó-galería Sonoridad Amarilla (Fitz Roy 1983). Habla de pintura y sonríe, se abstrae: es que ella, la bajista de El Otro Yo, tiene bien en claro cuál es su otro yo.

Sigamos, que todavía hay mucho para descubrir de la faceta cromática de la princesa del bajo: "Me gusta el estilo futurista. Estoy en esa búsqueda, una búsqueda lenta, que a través de los años y de las muestras fue tomando forma. No puedo decir que soy pintora de oficio, porque la verdad es que no me levanto temprano para pintar. Esto es más un hobby".

¿Dónde trabajás? ¿Tenés un taller?
No, no tengo taller, nunca me ocupé de armarlo. Tengo, sí, un cuarto chiquito donde guardo mis pinturas y mi atril. Pero siempre termino prefiriendo salir a pintar afuera, al solcito. Me gusta la luz del día.

¿Qué significa la pintura para vos?
Es algo que hago en mis ratos libres, cuando no estoy ensayando ni ocupada con la música. Aunque a veces pinto en giras: cuando se me ocurren ideas mientras viajo, me pongo a bocetar...

¿Escuchás música cuando pintás?
Sí, es inevitable. Para esta muestra, por ejemplo, estuve escuchando mucho Massive Attack, Miss Kittin, Joanna Newsom y Coco Rosie. Creo que la música y la pintura van bastante de la mano. Cuando pinto pienso en música, en sonidos, en velocidades, cadencias. Y cuando hago música, me imagino colores.

¿Y nunca se te dio por unir esas dos facetas?
Hace poco saqué el librito, que venía con poemas, algunos cuadros y también incluía un disco. Está bueno fusionarlo todo, pero mi prioridad sigue siendo la banda.

¿Qué público frecuenta tus muestras? ¿Chicos alternativos o la gente de las galerías?
Hay de todo. Vienen muchos chicos que van al Otro Yo, pero también vienen amigos de la galería. El otro día vine y me sorprendí: ¡esto parecía un recital! Las chicas vienen lookeadísimas, combinan su vestimenta y los accesorios de una manera increíble, ¡son hermosas!

Primero, "Dios te salve, María" (ver recuadro), un disco grabado con sonidos de viento y piano. Ahora, una exposición de arte... ¿te sentís responsable de ampliar los horizontes artísticos de los adolescentes?
No sé si me atribuiría semejante título... me da no sé qué. Pero, de ser así, me siento orgullosa. El simple hecho de inspirar algo, a mí me pone feliz. Me hace sentir que el esfuerzo valió la pena.









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