Si hubo una participante que le dio contenido amoroso a esta edición de Gran Hermano Generación Dorada, fue Luana Fernández. Su paso por el reality de Telefe estuvo marcado por el drama, las idas y vueltas y múltiples coqueteos que mantuvieron a la audiencia en vilo.
Cabe recordar que la jugadora ingresó a la casa estando en pareja. Sin embargo, a los pocos días decidió ponerle fin a su relación en vivo durante un stream desde el aislamiento.
A partir de allí, vivió un intenso vínculo con Franco Zunino, coqueteó con Fabio Agostini (el invitado de La Casa de los Famosos México) y tuvo un breve affaire con Matías Hanssen, sin contar los besos robados en las fiestas.
El top 3 de Luana Fernández de Gran Hermano
Invitada al piso de A la Barbarossa tras su reciente eliminación, la exjugadora se sometió al picante cuestionario del equipo y no dudó en armar el podio de los hombres que más le atrajeron en el encierro.
Con argumentos sin filtro, Luana ubicó a sus candidatos en orden de preferencia:
Franco Zunino (Puesto 1): “Zunino me gustaba un montón. Estaba re enganchada, pero también fue la euforia de lo nuevo. Igual, sí, fue el que más me gustó de todos”, confesó sin vueltas.
Matías Hanssen (Puesto 2): “Después vino Hanssen. Me empezó a atraer su manera de pensar, cómo cocinaba y lo detallista que era. Siempre estaba con rico olor, ropa limpia y demostró ser muy culto”, detalló sobre lo que la conquistó.
Tomás “Tomy” Riguera (Puesto 3): “Y por último pongo a Tomy, aunque hay algo que me frena: tiene 19 años”, aclaró entre risas sobre la diferencia de edad.
¿Qué pasó con Fabio Agostini?
Ante la consulta sobre el galán español que revolucionó la casa durante su visita internacional, la exparticipante fue lapidaria y liquidó el mito sobre su atracción: “Fabio Agostini nunca me gustó. Lo mío con él fue puro show; él histeriqueaba y me parecía medio banana”, sentenció entre risas, dejando en claro que lo suyo fue pura estrategia televisiva.
Con las cartas sobre la mesa, Luana demostró que su paso por la casa más famosa del país dejó una huella imborrable en el plano sentimental del juego.