La casa de Abel Pintos en Resistencia, Chaco, sorprende por su mezcla de funcionalidad y estética moderna. El cantante, que vive junto a su familia lejos del ritmo de las grandes ciudades, eligió una paleta neutra y materiales sobrios que privilegian la luz natural y el vínculo con el jardín familiar.
Pintos vive junto a su esposa, la artista plástica chaqueña Mora Calabrese, y sus tres hijos: Guillermina, Agustín y Rosario.
La pareja decidió hace años alejarse de Buenos Aires para instalarse en el norte argentino, donde construyeron un hogar pensado para la vida en familia y la desconexión mediática. Esa búsqueda de calma se traduce en cada rincón de la casa, aunque hay un ambiente que se diferencia del resto por su impronta más contemporánea: la cocina.
CÓMO ES EL DISEÑO DE LA CASA DE ABEL PINTOS: MINIMALISMO CON GUIÑOS INDUSTRIALES
En particular, la cocina de la casa de Abel Pintos combina muebles en tonos oscuros con detalles industriales: campana de acero, estantes abiertos y una mesada de mármol que funciona como isla central. Las paredes blancas y los pisos claros favorecen la amplitud, mientras las ventanas amplias dejan entrar la luz que define el estilo minimalista del hogar.

El resto de la propiedad sigue una línea Scandi-Boho que mezcla el minimalismo nórdico con la calidez bohemia: muebles de fibras naturales, vajilla artesanal y madera en paredes y galerías. Los cuadros grandes y los colores pasionales rompen el monocromo y subrayan la pasión de la pareja por el arte nacional y por las obras abstractas.
CONEXIÓN CON EL EXTERIOR Y LA PRIVACIDAD FAMILIAR EN LA CASA DE ABEL PINTOS
Vivir en Resistencia les permite priorizar la intimidad y el contacto con la naturaleza: la casa tiene una galería techada con sillones de fibras, muchas plantas y un comedor exterior para reuniones largas. Grandes ventanales vinculan cocina y patio, un recurso que Pintos y Calabrese usan para que la vida familiar gire alrededor del sol y los árboles.

Aunque la vivienda responde a un refugio bohemio y minimalista, la cocina respeta la coherencia decorativa del resto del hogar: tonos neutros, orden y piezas artesanales que dialogan con los objetos de arte. El resultado es una casa que proyecta calma y buen gusto, coherente con el perfil bajo que Pintos mantiene pese a su lugar en la escena musical.

Los viajes a Buenos Aires y la exposición en televisión no cambiaron su decisión de volver al Chaco. El hogar funciona como santuario: calma, luz y arte que nutren la inspiración del músico y permiten a la familia sostener una vida pausada lejos de la vorágine mediática.




