Cami Homs volvió a sorprender a su comunidad digital, esta vez lejos de la moda tradicional: la modelo confirmó su participación en un espacio de venta de indumentaria de segunda mano ubicado en el barrio de Palermo. Con la idea de impulsar la moda circular y renovar su placard, la influencer puso a disposición de sus seguidores una amplia selección de ropa, abrigos y calzado que ya no usa en su día a día.
La propuesta tuvo rápida repercusión en las redes, donde la mediática —que suma más de 1,3 millones de seguidores en Instagram— compartió un recorrido mostrando el volumen de los productos seleccionados. La oferta abarcó desde atuendos informales y prendas deportivas hasta piezas de diseñador y vestidos de fiesta, muchas de marcas internacionales que se conservan impecables o que directamente nunca fueron estrenadas.
La iniciativa buscó ofrecer alternativas accesibles para quienes quieren renovar el guardarropa con marcas reconocidas, sin pagar los precios de venta original.
QUÉ PRENDAS VENDIÓ CAMI HOMS Y A QUÉ PRECIOS
El listado de artículos exhibidos por Cami Homs incluyó una amplia variedad de indumentaria para distintas ocasiones. Entre las opciones se destacaron conjuntos urbanos, ropa de entrenamiento y abrigos de estación de marcas como Zara y Stradivarius, con importes que arrancan en montos accesibles para el mercado de segunda mano. Los valores se estructuraron de la siguiente manera:

- Ciclistas deportivas y prendas básicas: desde $10.000.
- Buzo blanco Bershka: $35.000.
- Buzos urbanos de marcas juveniles: alrededor de $35.000.
- Vestidos de jean de la marca Pull&Bear: $65.000.
Entre el catálogo, la modelo destacó algunos ítems que formaron parte de sus outfits más recordados. Sobresalieron camperas de cuero, sacos estilo trench en impecable estado de conservación y chalecos térmicos, piezas que la propia Homs calificó como las estrellas de la propuesta.
CÓMO FUE LA VENTA DE ROPA DE CAMI HOMS EN PALERMO
La feria se desarrolló durante el fin de semana en un local de Berutti 3336, en pleno Palermo, y las operaciones se realizaron de forma exclusivamente presencial.

Los organizadores fijaron pautas claras para los compradores: los productos adquiridos no contaron con posibilidad de cambio ni devolución posterior, una condición habitual en este tipo de eventos de moda circular.
Las prendas ofrecidas correspondían a diversos talles y estilos, desde cortes entallados hasta modelos de confección más holgada, lo que amplió el público al que apuntó la propuesta.

La convocatoria confirma el crecimiento de este tipo de ferias impulsadas por influencers, que combinan el vaciado de placard con precios pensados para un público joven.




