Analía Franchín y su marido Martín Eskenazi están en el centro de un escándalo que ya llegó a la Justicia. La panelista y conductora, enfrenta una denuncia formal presentada por el administrador del edificio contiguo al suyo en el barrio porteño de Belgrano.
La acusación: una obra que sus vecinos describen como “un castillo medieval amurallado” que amenaza con bloquear la luz, el aire y hasta comprometer la estructura del inmueble lindero.
La información fue revelada por Fernanda Iglesias a través de su cuenta de Instagram y rápidamente se viralizó en redes.
Según los documentos de la denuncia, siete familias de vecinos se vieron afectadas por el avance de la construcción y decidieron actuar de manera colectiva para frenarla por vía judicial.
LA DENUNCIA QUE ESTREMECIÓ AL CONSORCIO DE BELGRANO
El eje central del conflicto es la medianera que, según los denunciantes, podría elevarse “hasta el infinito”. En la presentación judicial. los vecinos expresan su temor a que la obra bloquee definitivamente la entrada de luz y ventilación a sus departamentos, además de poner en riesgo la integridad estructural del edificio.
La figura legal utilizada es la de “daño temido”, un recurso que permite actuar preventivamente ante una amenaza concreta antes de que el perjuicio se concrete.
El tono de la denuncia es contundente: los afectados aseguran que la pareja “no les importa nada”.
La referencia refleja el nivel de indignación que reina en el consorcio frente a lo que consideran una obra que avanza sin contemplar los derechos de los linderos.
ANALÍA FRANCHÍN Y ESKENAZI: EL “CASTILLO” QUE DIVIDE AL BARRIO
Hasta el momento, ni Franchín ni Eskenazi se pronunciaron públicamente sobre la denuncia. La descripción de la construcción como un “castillo medieval amurallado” es la imagen que los vecinos utilizan para graficar la magnitud de la obra y el impacto visual y funcional que tiene sobre el entorno.
La causa judicial está en curso y podría derivar en una medida cautelar que frene el avance de los trabajos hasta que la Justicia se expida.
El caso pone sobre la mesa una problemática frecuente en la Ciudad de Buenos Aires: los conflictos entre propietarios que realizan obras de envergadura y los consorcios linderos que ven afectados sus derechos.
En este caso, el factor mediático —dado el perfil público de Franchín— convirtió lo que podría haber sido un expediente más en un escándalo de repercusión




