Benjamín Rojas dejó en claro que lo suyo no es el fondant ni la manga pastelera. El actor visitó Otro Día Perdido (El Trece) y reveló con humor cuál es su aporte real en Teodelinesias, la pastelería que su pareja Martina Sánchez Acosta tiene en City Bell
Benjamín se encarga del mantenimiento, aunque con resultados variables. “Me dice ‘se rompió algo’ y voy con la agujereadora”, contó entre risas. Y enseguida aclaró que la cosa no siempre termina bien: “A veces rompo todo y lo vuelvo a arreglar. Cuando no soy bueno empiezo a mirar para todos lados… “no, no era”, y le digo a mi mujer: “bajá la térmica”.

EL LÍMITE DE BENJAMÍN ROJAS: GAS, AGUA Y LA COCINA, TRES TEMAS QUE PREFIERE DEJAR EN MANOS AJENAS
El diálogo con Mario Pergolini fue uno de los momentos más divertidos de la entrevista, con Rojas explicando su sistema: revisar y, en el peor de los casos, bajar la térmica y hacerse el desentendido
“Gas y agua, llamás al plomero”, sentenció, aunque reconoció que para pequeños arreglos sí se anima: “Algunas cositas sí, como cuando se sale una repisa”.

En cuanto a la cocina, el panorama tampoco es alentador. Cuando Pergolini le preguntó si amasaba o ayudaba en la pastelería, Benjamín fue contundente: “No, nada. A veces agarro una cuchara y pruebo cómo viene la cosa.”

Y sobre si cocina en casa, la respuesta fue igual de honesta: “Asado, sí. Pero cocina, cocina, no soy muy bueno.” Según el propio conductor, el delivery sería la opción obvia cuando está solo, aunque Rojas insistió en defender el asado como su gran especialidad —colesterol incluido.
Benjamín, mientras tanto, sigue cumpliendo su rol con dedicación: agujereadora en mano, térmica lista para bajar y cuchara para probar de vez en cuando.




