El episodio de la torta rogel fue el detonante para que Gran Hermano tomara las riendas de la casa este lunes por la tarde, cuando intimó a todos los habitantes a que devuelvan la comida que guardaban fuera de la cocina.
Con todos reunidos en la sala de estar, el Big fue categórico al manifestar su “preocupación por la forma en que conservan los alimentos”.
Indignado, exclamó que “no respetan las más mínimas condiciones de higiene”.

De ahí que tuvo que “establecer normas de cumplimiento obligatorio” (que se suponían de sentido común) para que “mantengan los alimentos en óptimas condiciones y evitar riesgos en la salud”.
La exigencia de Gran Hermano
“Exigo que a partir de este momento retiren todo los almientos que guardan en los dormitorios”, enfatizó antes de darles 15 minutos de plazo.

“Me apena que no confíen los unos en los otro y deban esconder la comida, en vez de compartirla”, lamentó y luego recordó que “suelen quejarse del mal olor” en las habitaciones “debido a esta pésima costumbre”.
Así fue que Lolo Poggio sacó una manzana debajo de su cama, Danelik tenía una banana madura oculta dentro de una canasta en su casillero, y Titi Catalina Tcherkaski tenía un pote de dulce de leche entre sus ropas del placard.



