La reconocida pastelera Maru Botana sorprendió a sus seguidores con un anuncio cargado de emoción: el cierre definitivo de su local más emblemático, ubicado en pleno barrio de Belgrano, que durante más de dos décadas funcionó como el corazón de su marca.
EL ADIÓS A 11 DE SEPTIEMBRE 1982
El comercio situado en 11 de Septiembre 1982 fue mucho más que una simple pastelería. Allí se gestaron recuerdos, tortas inolvidables y encuentros familiares que marcaron a varias generaciones de clientes. “Estamos tristes, es parte de nuestra historia”, expresó la chef en un sentido mensaje difundido por sus redes sociales, acompañada por todo su equipo de trabajo.
Lejos de tratarse de una despedida del barrio, Maru Botana aclaró que la decisión responde a una estrategia de renovación. La empresaria busca modernizar la propuesta y adaptar la experiencia gastronómica a los estándares actuales del mercado, sin perder la esencia hogareña que la convirtió en un referente de la pastelería argentina.

NUEVO HOGAR EN MIGUELETES 921
La mudanza ya tiene dirección confirmada: el clásico sabor de la marca se trasladará a pocos metros de su sede original, a la calle Migueletes 921. El nuevo espacio promete una infraestructura renovada, manteniendo intactas las recetas tradicionales que Maru aprendió bajo la tutela del prestigioso chef Francis Mallmann hace ya tres décadas.
DE UN PEQUEÑO EMPRENDIMIENTO A UNA MARCA INTERNACIONAL
La historia de Maru Botana es un verdadero caso de éxito. Lo que en 1993 nació como un proyecto familiar pequeño, hoy se consolidó como una cadena con presencia internacional, con una reciente y celebrada apertura en Barcelona, España. Su modelo combina la calidez de lo artesanal con una visión comercial sólida y en expansión constante.
Pese al cierre de la sede central, la marca continúa con una red activa de sucursales en puntos estratégicos del país. En Barrancas de Belgrano funciona el local de 11 de Septiembre 1772, mientras que en Belgrano R está la sucursal de Echeverría 3230. La propuesta también tiene presencia en Retiro, sobre Suipacha 1371, y en Palermo, en El Salvador 5900. A esto se suma el espacio en Pilar, dentro del Complejo La Aldea, que mantiene viva la dulzura característica de la pastelera.




