Sol Pérez atraviesa una etapa de cambios y consolidación personal que también se refleja en el lugar que eligió para vivir junto a su pareja, Guido Mazzoni, y su hijo Marco. Lejos del ruido constante de la ciudad, la modelo, conductora y abogada se instaló en una vivienda moderna dentro de un barrio privado de la zona norte del Gran Buenos Aires.
Allí, el verde y la tranquilidad son protagonistas del día a día. La decisión no fue casual: ambos buscaban un entorno más calmo, con mayor privacidad y contacto con la naturaleza, algo que hoy consideran clave para su rutina familiar.
La propiedad responde a una estética contemporánea, marcada por líneas simples, ambientes amplios y una clara apuesta por la funcionalidad. La casa de Sol Pérez cuenta con espacios interiores que se integran de manera fluida, con un living que se conecta directamente con el comedor y la cocina, generando una sensación de amplitud constante.
Los tonos neutros predominan en paredes, muebles y textiles, reforzando ese concepto minimalista que evita la sobrecarga visual y prioriza la comodidad cotidiana.

ASÍ ES LA CASA DE SOL PÉREZ
Desde casi cualquier ambiente se puede ver el jardín, que funciona como una extensión natural del hogar y acompaña la dinámica activa de la familia.
El parque trasero es, sin dudas, uno de los espacios más impactantes de la propiedad. Amplio, prolijo y pensado para el disfrute diario, combina sectores verdes con zonas de descanso sin una estructura rígida ni ornamental.

La pileta ocupa un lugar central y se transforma en punto de encuentro durante los días de calor, rodeada de reposeras y áreas de sombra que invitan a pasar horas al aire libre. Todo el exterior está diseñado para circular con comodidad, sin divisiones forzadas, siguiendo la misma lógica práctica que se ve puertas adentro.




