Después de casi una década marcada por la espera y la incertidumbre, Diego Mesaglio recibió la noticia que durante años pareció lejana. Una llamada del Hospital de Clínicas abrió una puerta de esperanza para el actor, que perdió la visión de su ojo izquierdo tras un accidente doméstico ocurrido en 2014.
La confirmación de la disponibilidad de una córnea para trasplante no solo representa un avance médico, sino también un punto de inflexión emocional en una historia atravesada por la resiliencia.
El episodio que cambió su vida ocurrió en un ámbito cotidiano y sin advertencias. Una botellita de alcohol etílico mal ubicada en la repisa del baño cayó y, en un intento reflejo por atraparla, el líquido impactó directamente en su ojo.

Lo que siguió fue un proceso médico que, según el propio Mesaglio, estuvo marcado por fallas graves en la atención inicial. La falta de un lavado adecuado y el uso excesivo de anestesia derivaron en una quemadura severa de la córnea y en el deterioro progresivo del ojo, hasta provocar la pérdida total de la visión.
Las consecuencias fueron inmediatas y profundas. En plena actividad laboral, el actor debió abandonar proyectos de un día para el otro y adaptar su vida a una nueva realidad. Durante meses dependió de su familia para tareas básicas, no pudo manejar y enfrentó un impacto emocional difícil de asimilar.

DIEGO MESAGLIO RECIBIRÁ UN TRASPLANTE DE CÓRNEA
La llamada del Hospital de Clínicas, recibida recientemente, marcó un quiebre. La confirmación de que una córnea estaba disponible para el trasplante llegó de manera inesperada y con una naturalidad que contrastó con la magnitud del momento.

La reacción fue inmediata y visceral: sorpresa, emoción y una descarga acumulada tras nueve años de espera. Para Mesaglio, ese llamado simboliza mucho más que una cirugía; representa la posibilidad de cerrar una etapa y empezar otra.



