En una charla profunda y sin filtros con Héctor Maugeri, Laurita Fernández abrió su corazón y habló de una decisión íntima que marcó un antes y un después en su vida personal: la congelación de óvulos.
En diálogo con +CARAS, la actriz y conductora contó cómo atravesó el tratamiento médico en plena actividad laboral y reflexionó sobre su deseo de ser madre, lejos de las presiones y los rumores que la acompañaron durante años.
“Este año congelé óvulos, te libera de cierta presión y apuro”, confesó Laurita, dejando en claro que no se trató de una decisión impulsiva. Según explicó, fue una elección consciente frente al paso del tiempo y las posibilidades que hoy ofrece la medicina: “No quiero que el tiempo me corra. Si tengo la posibilidad económica y la tecnología avanzó, ¿por qué no hacerlo?”, expresó con honestidad.
La artista relató en primera persona cómo fue atravesar el tratamiento mientras protagonizaba funciones teatrales. “En el mes del tratamiento te hormonás, te inyectás vos misma”, contó, admitiendo que al principio pensó que no iba a poder hacerlo. Incluso reveló un detalle que alimentó viejos rumores: “La panza te empieza a crecer. Le pedía a mi vestuarista que me ponga ropa suelta porque si no iban a decir que estaba embarazada”.
La logística también fue un desafío. Durante una gira a Rosario, Laurita tuvo que trasladar las inyecciones en frío y terminó apelando a la solidaridad ajena: “Me llevaba la heladerita en el remis y le pedí al remisero que me guarde las inyecciones en el freezer”, recordó entre risas.
Sin embargo, uno de los momentos más exigentes ocurrió en el teatro, mientras hacía La cena de los tontos. “Me tenía que inyectar en horario de función”, contó, y destacó el apoyo del elenco. “Bajé, me cambié, me clavé las inyecciones y salí a escena. Todo salió espectacular”, relató, orgullosa de haber podido sostener ambos procesos a la vez.

LA REFLEXIÓN DE LAURITA FERNÁNDEZ
Más allá de lo físico, Laurita reflexionó sobre el peso simbólico de contar su experiencia. “Lo estaba viviendo casi como un tabú y está buenísimo que se sepa. Siento que puede incentivar y motivar a un montón de chicas”, aseguró, marcando la importancia de visibilizar estas decisiones sin prejuicios.
En ese contexto, también se refirió a los incontables rumores de embarazo que la persiguieron durante su carrera. “Me han embarazado 25 millones de veces”, dijo con humor, aunque fue clara al explicar que nunca se imaginó siendo madre joven. “Me encantaría ser mamá y tener varios hijos, pero hoy no tengo ese proyecto”, afirmó.
Por eso, eligió anticiparse: “La edad ideal para congelar es entre los 33 y 35. Estoy en la edad justa y, si el día de mañana no puedo de manera natural, ya tengo esto previsto”, concluyó, dejando un mensaje de libertad, planificación y decisión personal




