Natalia Oreiro combina múltiples rodajes, proyectos musicales y giras internacionales, mientras se prepara para el estreno de La mujer de la fila, la nueva película de Benjamín Ávila que llegará a los cines el próximo 4 de septiembre.
El film está basado en la historia real de Andrea Casamento, una madre que, tras la detención de su hijo, fundó la Asociación Civil de Familiares de Detenidos (ACiFaD) y se convirtió en una voz clave en la defensa de los derechos humanos dentro del sistema penitenciario.
La actriz reveló que fue la primera vez que se rodó dentro del penal de Ezeiza, lo que generó una atmósfera particular. “Es un lugar con una energía muy difícil, porque hay mucho sufrimiento. Pero también hay una comunidad de mujeres que se sostienen entre sí, y esa red es muy poderosa”, contó en diálogo con LA NACIÓN.

Oreiro reconoció que, aunque ella podía “entrar y salir”, la experiencia le dejó una huella. “Formar parte de esta historia me permitió amplificar una realidad que existe y que suele estar invisibilizada. Si la película logra que aunque sea un espectador se conmueva y empatice, ya habrá valido la pena”, reflexionó.
NATALIA OREIRO, MOLLO Y ATAHUALPA
Fuera de los sets, Natalia se sincera sobre los desafíos de la maternidad. Con Atahualpa, su hijo de 13 años, atraviesa una etapa donde intenta darle más independencia.
“Me cuesta un montón soltar. Él es comprensivo, pero yo soy muy encima. Sé que no está bueno, pero trato de cambiar y le pido disculpas cuando me paso”, admitió.

La pareja que conforma con Ricardo Mollo, líder de Divididos, también sigue firme tras más de dos décadas de amor. Para ella, la clave es la re-elección constante: “No hay fórmulas mágicas, se trata de aceptar los cambios y volver a elegir a la persona con la que compartís tu vida”.