Mientras distintos especialistas monitorean la evolución de las temperaturas del océano Pacífico, volvió a aparecer un término que genera preocupación a nivel global: el “Súper El Niño”, una versión excepcionalmente intensa del fenómeno climático conocido como El Niño.
Aunque todavía no hay confirmación de que vaya a producirse un evento de esa magnitud, organismos internacionales como la Organización Meteorológica Mundial (OMM), la NOAA de Estados Unidos y distintos centros climáticos continúan observando cambios que podrían influir en el clima de numerosos países, incluida la Argentina.
¿Qué es El Niño?
El Niño es una fase del fenómeno climático ENSO (El Niño-Oscilación del Sur) y ocurre cuando las aguas superficiales del océano Pacífico ecuatorial se calientan por encima de los valores normales.
Ese calentamiento altera la circulación atmosférica y puede modificar los patrones de lluvia, temperatura y tormentas en diferentes regiones del planeta.
Cuando el calentamiento es extraordinario y alcanza niveles históricos, algunos científicos hablan de un “Súper El Niño”.
¿Qué consecuencias podría tener en la Argentina?
Históricamente, los eventos de El Niño suelen provocar en gran parte del país:
- Lluvias superiores a lo normal en el centro y noreste argentino.
- Mayor frecuencia de tormentas intensas.
- Incremento del riesgo de inundaciones en algunas regiones.
- Temperaturas más elevadas en determinados períodos del año.
Las zonas que suelen verse más afectadas son Buenos Aires, Santa Fe, Entre Ríos, Córdoba y parte del Litoral.
Sin embargo, los especialistas remarcan que cada evento es diferente y que no es posible trasladar automáticamente lo ocurrido en años anteriores a una eventual situación futura.
Qué dicen los expertos
El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) suele advertir que los fenómenos de gran escala como El Niño aumentan las probabilidades de determinados escenarios climáticos, pero no permiten anticipar con precisión qué ocurrirá en una ciudad específica o en una fecha determinada.
Por eso, los pronósticos estacionales se actualizan periódicamente a medida que aparecen nuevos datos sobre la temperatura del océano y la atmósfera.
¿Hay motivos para preocuparse?
Los expertos coinciden en que todavía es prematuro hablar de un escenario extremo para la Argentina.
No obstante, el seguimiento de El Niño es clave porque puede influir en la agricultura, la generación de energía, la disponibilidad de agua y la ocurrencia de eventos meteorológicos severos.
En los próximos meses, los organismos climáticos internacionales continuarán actualizando sus proyecciones para determinar si el fenómeno evoluciona hacia una fase más intensa o si mantiene características moderadas.