Anthony Hopkins disfruta de su paz espiritual

Aunque en su vida han habido dos bajones emocionales, el actor confiesa que actualmente se siente tranquilo y vive en total armonía con su actual pareja.

 

Anthony Hopkins disfruta de su paz espiritual
Anthony Hopkins disfruta de su paz espiritual

 

El último día de este 2018, Anthony Hopkins cumplirá 81 años de edad, dejando atrás un mundo lleno de sobresaltos y rodeado de una calma que le ha devuelto su paz espiritual.

Actualmente el británico, famoso por su personaje del psiquiatra Hannibal Lecter en El Silencio de los inocentes, un célebre trabajo que le valió el Oscar a Mejor Actor en 1992, vive con su tercera esposa Stella Arroyace, quien lo salvó del declive según él mismo ha declarado.

"Me conoció cuando tuve un bajón emocional. Yo no sabía que lo tenía. De hecho, pensaba que era feliz. Pero estaba luchando contra una incipiente depresión. No confiaba en nadie y menos en las mujeres", reveló Hopkins.

La pareja se casó en 2003 y no se ha separado desde entonces. Arroyave, una vendedora de antigüedades de origen colombiano, sacó del pozo al actor y éste revivió. "Es muy positiva. He aprendido de ella a tomarme la vida de la forma que venga", confesó al referirse a su pareja.

Y es quizás esa visión de aceptar las cosas como se presentan la que le ha dado ese estado de tranquilidad al artista, nacido en Port Talbot, Gales, y a quien hoy ya no le importa la fama.

A Hopkins tampoco le inquieta quedarse sin trabajo, pues las ofertas continúan y este año vuelve a darle vida a un personaje de William Shakespeare en King Lear; una nueva adaptación de la obra del bardo, en forma de largometraje para el canal BBC, dirigida por Richard Eyre.

“Creo que en la vida uno debe dar lo mejor que tiene, ser amable, generoso, estar dispuesto a ayudar y también pasarlo bien”, dijo Hopkins, desprendiéndose de cualquier tipo de ambición.

La incipiente depresión que afectaba a Hopkins antes de conocer a su actual pareja no ha sido el único bajón de su vida, pues cuando era pequeño tuvo dificultad para aprender como consecuencia de su dislexia (alteración de la capacidad de leer por la que se confunden o se altera el orden de letras, sílabas o palabras), lo que le generó un enorme complejo de inferioridad, que sin duda superó con el tiempo, a juzgar por la cantidad de premios y reconocimientos ganados por esta leyenda el cine.