La actriz Verónica Castro y su legado en la pantalla mexicana

La también presentadora de televisión, conocida en el mundo artístico como La Vero, ha destacado por su participación en al menos cinco ficciones y una dilatada actuación en las tablas.

La actriz Verónica Castro y su legado en la pantalla mexicana
La actriz Verónica Castro y su legado en la pantalla mexicana

La actriz y presentadora de televisión mexicana Verónica Castro es una de las imágenes del medio artístico más cotizada de la pantalla mexicana y latinoamericana, a propósito de las diversas ficciones donde participó, siendo las más importantes: Los ricos también lloran, Rosa salvaje, Pueblo chico, infierno grande, El derecho de nacer y Mi pequeña soledad.

Con más de 50 años de carrera profesional La Vero, como también la conocen en el medio televisivo, ha dejado una huella imborrable.  

Dos de estas telenovelas, Los ricos también lloran y Rosa salvaje, fueron producidas por Valentín Pimstein. La primera fue escrita en 1979, la cual fue protagonizada por La Vero y Rogelio Guerra, siendo trasmitida en al menos 150 países.

Mientras que en Rosa Salvaje, Verónica actuó en esta telenovela en compañía de Guillermo Capetillo, donde además estuvieron Edith González y Laura Zapata.

Otra actuación de La Vero fue en Pueblo chico, infierno grande, producida por José Alberto Castro en 1997. En esta historia también actuaron Juan Soler y Guillermo Capetillo; mientras que en El derecho de nacer, producida por Ernesto Alonso, en 1982, La Vero compartió escenario con Ignacio López TarsoSalvador Pineda y su hermana Beatriz Castro.

Por su parte, en Mi pequeña soledad, que fue la primera ficción producida por su hermano José Alberto Castro en 1990, Verónica estuvo acompañada del elenco integrado por Omar FierroSalvador Pineda y July Furlong, entre otros.

Verónica Castro también ha dejado su legado en las tablas del cine mexicano desde su primera actuación en 1970, con las obras Romeo y Julieta y Por eso estamos como estamos.

La diva mexicana también estuvo eventualmente participando en la obra El juego que jugamos en 1971, en la cual sustituyó a la actriz Alma Muriel

Cuatro años después de convertirse en madre por primera vez y de firmar varias películas, regresó a la escena cineasta a finales de 1975 con el clásico Don Juan Tenorio en el que interpretó el papel de Doña Inés y estuvo acompañada de Gustavo Rojo.

Luego en 1976, tras culminar esta obra inició los ensayos en la producción de comedia Travesura de medianoche en la que participaron Evita Chachita y Ana Luisa Peluffo, entre otras figuras representativas del cine mexicano.