Meryl Streep construyó una de las carreras más reconocidas de Hollywood y, paralelamente, un patrimonio estimado en US$100 millones. El recorrido resulta todavía más llamativo al observar cuánto cobró por uno de sus primeros trabajos cinematográficos: US$35.000 por “El francotirador”, estrenada en 1978.
La cifra quedó rápidamente atrás. Un año después recibió alrededor de US$85.000 por “Kramer vs. Kramer”, película que además le permitió ganar su primer premio Oscar. Durante la década siguiente, su cotización continuó aumentando hasta alcanzar aproximadamente US$4 millones por película.
El crecimiento económico acompañó una trayectoria extraordinariamente extensa. Nacida como Mary Louise Streep el 22 de junio de 1949 en Nueva Jersey, estudió en Vassar College y posteriormente obtuvo una maestría en Bellas Artes en la Escuela de Arte Dramático de Yale.
Antes de convertirse en una estrella trabajó como camarera y mecanógrafa mientras desarrollaba su carrera teatral. Su llegada al cine a fines de los años 70 cambió definitivamente su situación profesional y económica.
Tras “El francotirador” y “Kramer vs. Kramer”, llegó “La decisión de Sophie”, que le otorgó su segundo Oscar. Décadas después conseguiría el tercero interpretando a Margaret Thatcher en “La dama de hierro”.
De US$35.000 a salarios de hasta US$20 millones
Consolidada como una de las grandes figuras de la industria, Streep llegó a percibir, según estimaciones difundidas sobre sus contratos, hasta US$20 millones por película. Sin embargo, una particularidad de su estrategia profesional fue que el dinero no siempre determinó qué papeles aceptaba.

Uno de los ejemplos más conocidos ocurrió con “La dama de hierro”. Pese a que por entonces podía negociar contratos considerablemente mayores, habría aceptado aproximadamente US$1 millón para protagonizar la película. Posteriormente destinó ese ingreso a organizaciones benéficas.
También hubo un “no” que marcó su manera de negociar. Durante la preparación de “El diablo viste a la moda”, Streep consideró insuficiente la primera oferta económica que recibió para interpretar a Miranda Priestly y estuvo dispuesta a rechazar el papel.
“La oferta era, para mi gusto, un poco, si no insultante, quizá no reflejaba mi verdadero valor para el proyecto”, recordó años después en una entrevista con Variety. La negociación cambió y finalmente aceptó. La película terminó convirtiéndose en uno de los grandes éxitos comerciales de su carrera y Miranda Priestly en uno de sus personajes más reconocibles.
Streep combinó durante décadas producciones comerciales con proyectos de menor escala. “Mamma Mia!”, “Los puentes de Madison”, “África mía”, “Los archivos del Pentágono” y sus trabajos posteriores en televisión ampliaron una filmografía que le permitió sostener ingresos durante casi medio siglo.
Las inversiones inmobiliarias de Meryl Streep
Su patrimonio, sin embargo, no se explica exclusivamente por los contratos como actriz. Los bienes raíces ocuparon un lugar relevante en la administración de su fortuna, con compras y ventas realizadas durante décadas junto a su exesposo, el escultor Don Gummer.

En 1995 compraron una propiedad en Nueva York por aproximadamente US$2,2 millones y una década después la vendieron por US$9,1 millones. La diferencia entre ambos valores fue de casi US$7 millones, aunque eso no equivale a una ganancia neta porque no contempla impuestos, reformas y otros gastos.
Otra operación importante comenzó en 2006, cuando adquirieron un departamento de cuatro habitaciones en Tribeca por US$10,1 millones. Tras haber sido ofrecido inicialmente por US$25 millones, terminó vendiéndose en 2020 por alrededor de US$16 millones.
A esas propiedades se sumó una residencia moderna en Pasadena, California, comprada en 2017 por unos US$3,6 millones, además de una extensa finca en Connecticut.
La combinación de ingresos extraordinarios por actuación, una carrera sostenida durante décadas y operaciones inmobiliarias ayuda a explicar cómo aquella actriz que recibió US$35.000 por uno de sus primeros grandes trabajos terminó alcanzando una fortuna estimada en US$100 millones. La cifra, como ocurre con los patrimonios de celebridades, es una estimación y no un dato financiero oficialmente declarado.



