Silvia D'Auro se reencontró con una de sus hijas después de cinco años y reveló la terapia con la que lo logró: "Es una teoría basada en el te quiero, te perdono, te amo y me perdono"

La exesposa de Jorge Rial protagoniza la tapa de la revista Pronto, y en una extensa entrevista profundizó sobre la relación que tiene con Morena y Rocío

Silvia D'Auro, a corazón abierto sobre la terapia con la que consiguió acercarse a una de sus hijas. Foto: Revista Pronto
Silvia D'Auro, a corazón abierto sobre la terapia con la que consiguió acercarse a una de sus hijas. Foto: Revista Pronto

Después de 6 años de silencio, interrumpidos sólo para hacer declaraciones que causaron polémicaSilvia D'Auro (51) dio una extensa entrevista para la revista Pronto donde habló de su decisión de volver a los medios (conduce el ciclo radial Reinas, princesas y algo más (FM Aire 97.7) y de su acercamiento hacia la espiritualidad para sanar heridas de su vida, en general. Y, en particular, para intentar reconstruir el vínculo con sus hijas.  

"El Ho'oponopono que es una teoría basada en el te quiero, te perdono, te amo y me perdono. Tiene que ver con eso, con una nueva etapa y un gran aprendizaje en los últimos 6 años de mi vida".

"El Ho'oponopono que es una teoría basada en el te quiero, te perdono, te amo y me perdono. Tiene que ver con eso, con una nueva etapa y un gran aprendizaje en los últimos 6 años de mi vida", explayó la exesposa de Jorge Rial.

Y sumó sobre el alejamiento de Morena y Rocío: "A veces la decisión es del otro, pero hay que soltar. Hay quienes dicen que cuando uno suelta y las cosas vuelven es porque son de uno. Y si no vuelven es porque nunca lo fueron". Con una salvedad: "No dije que no fuera duro", enfatizó. 

"En un momento de mi vida decidí ser mamá. Yo no decidí ninguna otra cosa que no fuera ser mamá. Va a llegar un día en que las cosas van a cambiar y todo va a volver a su curso normal. Ahora necesito estar bien yo".

"En un momento de mi vida decidí ser mamá. Yo no decidí ninguna otra cosa que no fuera ser mamá. Pero te vuelvo a repetir, va a llegar un día en que las cosas van a cambiar y todo va a volver a su curso normal. Ahora necesito estar bien yo. A ver... si vos querés recuperar algo, tenés que ser egoísta. Primero tenés que estar bien vos para después poder hacer algo, si se puede, por los demás. Porque uno puede querer hacer muchas cosas por los demás, si se dejan. Si no se dejan, hasta allí llegó nuestro amor", relató Silvia, sobre el proceso de introspección que realizó. "Yo no voy a dejar de ser nunca la madre de las chicas. Diga lo que diga cualquiera", señaló. 

"La última vez que nos vimos fue hace muy poquito. Estuve con una nada más. Fue un abrazo desde el alma. Desde todo el amor. Todo el amor. Le dije 'te amo'. Te amo, y te perdono y me perdono. Todos cometemos errores".

Sin dar nombres sobre cuál de sus hijas fue, Silvia contó el emotivo reencuentro que tuvo con una de ellas. "La última vez que nos vimos fue hace muy poquito. Estuve con una nada más. Fue un abrazo del alma. Fue un abrazo desde el alma. Desde todo el amor. Todo el amor. Le dije 'te amo'. Te amo, y te perdono y me perdono. Todos cometemos errores. Pero está en nosotros aceptarlos, asumirlos y perdonarlos", contó Silvia, sin evitar la emoción según refirió el cronista de la revista Pronto. "Fueron muchos años y siempre va a ser mucho tiempo. Un segundo es mucho tiempo para mí. Yo dejo que ella decida. Ella sabe que estoy. Que decida ella y que vaya dando pasos seguros. No quiero que nada haga que tambalee. Eso es cuidarla", aseveró Silvia.  

"Me refugié mucho en misa. Me refugié mucho en estudiar Kabbalah. Siempre fui católica. Ahora soy fervientemente creyente. Había días en que me quería quedar durmiendo a los pies del Espíritu Santo. Ahí era el único lugar donde encontraba la paz".

Su conexión con la espiritualidad la halló en distintas religiones y creencias: "Además de viajar, fui mucho a misa. Me refugié mucho en misa. Me refugié mucho en estudiar Kabbalah. Siempre fui católica. Ahora soy fervientemente creyente", contó. "Había días en que iba a misa y te juro que me quería quedar durmiendo a los pies del Espíritu Santo. Ahí era el único lugar donde encontraba la paz. Me sentía absolutamente cuidada y protegida. Hoy también me voy pero no tengo angustia".