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Luis Novaresio se sinceró sobre la viralización de la foto de su gato: "Fue un escándalo; debería haberme reído y no supe hacerlo"

El periodista se refirió por primera vez a "El gato de Novaresio", la polémica que se generó por una imagen que compartió en sus redes sociales. 

En 2016 Luis Novaresio se convirtió en tendencia en las redes por #ElGatoDeNovaresio, una inesperada polémica que se generó por una foto que el mismo subió de su mascota. La controversia surgió, unos años antes de hablar públicamente sobre su orientación sexual y de mostrarse felizmente casado con Braulio Bauab, cuando quedó expuesta en su computadora una página de porno gay que estaba viendo.

Por primera vez el periodista se refirió al episodio y a las sensaciones que atravesó. “Un día publiqué en las redes sociales la foto de mi gato. A mí me gustan los perros, pero un día entró a vivir un gato a mi casa y se quedó. Y un día le saqué una foto en la computadora al gato, a Naju, y un cretino, porque es un cretino el que hizo esto, hizo un zoom de la computadora y se ve una solapita de una página porno gay”, recordó, en una entrevista con Infobae.  

“Yo la subí a Instagram o a Twitter, no me acuerdo dónde, pero el responsable comercial de esta compañía, Gonzalo Figueira, me llamó y me preguntó. ‘¿Qué vas a hacer con la foto que subiste?’. Le digo ‘¿Qué tiene mi foto del gato?’. Me responde: “¿Por qué no mirás bien? ¿Por qué no entrás a Twitter?’. ‘El gato de Novaresio’ fue tendencia por tres días. Y ahí, bueno... creo que fue mi inconsciente”, dijo el periodista político, quien por aquellos años no hablaba de su vida sentimental públicamente.

"Temí, pero lo poco o lo mucho que a mí me funciona en mi trabajo siguió estando intacto, y por eso digo que la clandestinidad es mucho más cansadora".

LUIS NOVARESIO, REFLEXIVO SOBRE LA FOTO DE "EL GATO DE NOVARESIO”

“Después del llamado pensé que era un escándalo. ‘¿Cómo lo explico? ¿Qué digo en mi casa? ¿Qué va a decir mi ex? ¿Y mis compañeros?’. Bueno, la gran mayoría de mis compañeros sabía. (La foto del gato) fue un domingo. Yo hacía radio y justo había pedido el lunes y el martes para descansar, pero no me los podía tomar en este contexto, así que encima tuve que ir a trabajar”, relató, sobre el episodio varios años de contraer matrimonio con su pareja. 

“En aquel momento fue un escándalo. En crisis tengo algunas personas a las que recurro en situaciones de emergencia. Uno es Juan Cruz Ávila, que lo conocí más tarde, y el otro es Daniel Hadad. Lo llamé y me vine a este mismo lugar, a este mismo edificio adonde estoy, me recibió y se puso a hablar de cualquier cosa. En un momento dado le digo por qué vine y me dice: “¿Cuál es el problema? Los que te respetamos y te queremos, te respetamos y te queremos. Andá para adelante, son dos días más”. Fue toda una semana dura, porque era difícil ser el trending topic de ‘El gato de Novaresio’”, aseguró el animador.

"Después de lo que pasó no dije nada. Nada. Yo cometí un error: me debería haber reído y no supe hacerlo".

Hoy a la distancia, fue crítico sobre su decisión de no haberse pronunciado sobre todo lo que ocurría una vez que tuvo la oportunidad de hacer descargo. “Ahí no dije nada. Nada. Yo cometí un error: me debería haber reído y no supe hacerlo”, se lamentó.

LUIS NOVARESIO CONTÓ QUÉ APRENDIÓ POR LA CONTROVERSIA DE “EL GATO DE NOVARESIO”

El conductor contó que su temor era perder credibilidad después de la viralización de su foto. “Temí, pero lo poco o lo mucho que a mí me funciona en mi trabajo siguió estando intacto, y por eso digo que la clandestinidad es mucho más cansadora. Y después hay todavía mucho para construir”, analizó.

“Vivís en alerta, no está bueno. Después, no quise hacer pública mi elección sexual por acuerdo con mis viejas relaciones, pero también yo temía que a mi mamá le jodiera un montón, que a mi familia le jodiera. Cuando lo conté, que fue casi de prepo, no fue hace tanto”, expresó.

Así el periodista fue muy honesto sobre lo que significó para él no mostrar una parte de su vida. “A mí me parece que es un trabajo, primero porque es un esfuerzo el ocultamiento”, dijo. “Es un esfuerzo que duele. A mí la clandestinidad nunca me fue grata, porque aparte hay algo... Uno fantasea, uno le pone un fantasma a la clandestinidad. Yo sufrí muchas veces, siendo cronista o periodista de opinión en Rosario, temiendo que alguien me dijera: ‘¡Cállese, usted es puto!’. Una vez me pasó con un intendente del Conurbano. Era heavy”, reveló.