Julieta Díaz, sobre su papel más importante: "Fue un proceso muy largo hasta que me animé a ser mamá"

Julieta Díaz, íntima: los premios, la maternidad y su futuro laboral Foto: Web.

La talentosa artista charló con Ciudad.com luego de alzarse con un premio Martín Fierro y un Cóndor de Plata: la maternidad con Elena, el amor, la prensa y su futuro laboral. 

Ni el Martín Fierro o el Cóndor de Plata que obtuvo hace sólo días corren a Julieta Díaz (37) del rol que hoy es su máxima felicidad: ser la orgullosa mamá de Elena, eje de la charla íntima que mantuvo una de las actrices más talentosas de su generación con Ciudad.com.

Se sabe, la llegada de la pequeña -que ya tiene seis meses- a este mundo no fue fácil: Elena nació con un problema respiratorio que la mantuvo 25 días internada en el Sanatorio de la Trinidad. Como una leoncita, salió adelante y, junto a ella, su mamá también demostró ser otra leona, cuidándola a sol y sombra.

La experiencia impulsó a Julieta a abrir su corazón a través de Facebook para contarle al mundo sus miedos previos a tener un hijo: “Sentía que no iba a ser nunca madre, que iba a estancarme, que iba a ser hija e inmadura toda la vida, egoísta, que me iba a arrepentir y eso iba a hacerme sentir opaca y aburrida, y que mi matrimonio iba a terminar. Suena terrible y tonto pero tenía esa sensación interna. Y también que si era madre me iba a perder, que un rayo mágico me iba a tocar e iba a ser otra persona y eso, sobre todo, me aterraba”, confió en una emotiva carta.

"Evidentemente el parto de Elena (que debió permanecer internada durante 25 días) fue el momento más difícil de nuestras vidas para los tres. Y era muy raro porque también era el momento más feliz".

Por estos días, superado el miedo, todo es disfrute. Y con los premios en una mano y sosteniendo a Elena con la otra, nos cuenta cómo se siente: “Estoy muy contenta con los galardones (Martín Fierro como Mejor Actriz de Reparto por En Terapia y Cóndor de Plata por su protagónico en el filme Refugiado) para dos trabajos muy lindos. Refugiado fue una experiencia muy fuerte y hermosa. Y con En Terapia me pasó algo muy loco porque acepté hacer el trabajo sin estar embarazada y cuando fui a firmar el contrato me enteré que el personaje estaba embarazada de cinco meses, ¡el mismo tiempo que estaba yo! Eso fue muy emocionante”.

- ¿Cómo vivís las entregas de premios?

- Es una mezcla de sensaciones. Me gusta ir con Brent (Federighi, su marido) pero a veces también voy sola y la paso también bien porque me reencuentro con amigos y colegas, gente con la que uno ha trabajado a lo largo de los años. También es parte de nuestro laburo y tiene que ver con seguir trabajando. Eso sí, sentí un poco de nervios, no voy a mentir.

- Tu discurso del Martín Fierro dedicándoselo a tu familia fue de los más lindos de la noche…

- Gracias, no estaba muy nerviosa porque no pensé que lo iba a ganar. Subí bastante tranquila a recibirlo y estaba muy contenta por poder dedicárselo a mi marido y a mi hija. Me quedó la sensación de que en la entrega mucha gente habló de forma conmovedora a sus seres queridos, desde un lugar profundo. ¡Mi marido se quedó contento con lo que dije!

Julieta Díaz y su marido, Brent Federighi en los Martín Fierro (Fotos: Archivo Ciudad.com /Movilpress).
Julieta Díaz y su marido, Brent Federighi en los Martín Fierro (Fotos: Archivo Ciudad.com /Movilpress).
Julieta y Brent, súper enamorados en los Cóndor de Plata (Fotos: Archivo Ciudad.com /Movilpress).
Julieta y Brent, súper enamorados en los Cóndor de Plata (Fotos: Archivo Ciudad.com /Movilpress).
Julieta y Brent, súper enamorados en los Cóndor de Plata (Fotos: Archivo Ciudad.com /Movilpress).
Julieta y Brent, súper enamorados en los Cóndor de Plata (Fotos: Archivo Ciudad.com /Movilpress).

- ¿Estás tan feliz como se te ve?

- Sí, la verdad que sí. Es un momento muy feliz, estamos muy contentos con Elena. Además nos la hace muy fácil porque tiene muy buen humor. Es una beba muy simpática y no llora mucho. Tenemos mucha suerte. Después del nacimiento difícil que tuvo, es un regalo que sea todo tan fácil.

- Después del nacimiento de Elena publicaste una carta muy emotiva en Facebook sobre los temores a la maternidad, ¿qué te impulsó a compartir algo tan íntimo?

- Sentí que fue un proceso muy largo hasta que me animé a ser mamá. Fueron varios años de tener esa obsesión y ese famoso “ser o no ser” de Hamlet, el conflicto existencial de ser madre o no. Me dieron ganas de contarlo porque además sentía que no era algo que sólo me podía estar pasando a mí. Había sufrido mucho con eso, y sentí que podía llegar a alguien para relajarlo. Decirle: “che, no es tan grave” (risas). La idea era compartir mi experiencia y mi final feliz. Por otra parte, veía mis fotos embarazada, las imágenes con Brent y la panza o las tapas de revistas; y creo que hay como una fantasía de la “vida perfecta”. Entonces, lo hice para romper el imaginario de que la vida de los demás es perfecta. De afuera podés ver a la mujer que está perfecta, con el marido y los hijos, pero después los conflictos internos son cosas muy íntimas que el resto no sabe. Uno no tiene idea de las cosas que una pareja o una familia pasa para armar sus bases. Me parece que la vida pasa por ahí, que es lo real. Por más de que, incluso, no tengas ninguna duda de tener un hijo, el puerperio lo pasas igual, el parto también, el hombre se siente afuera y la mina se siente sola igual. Son cosas muy naturales y está bueno decirlo.

- ¿Cómo recordás ese momento tan difícil del parto?

- Evidentemente fue el momento más difícil de nuestras vidas, para los tres. Y era muy raro porque también era el momento más feliz. Nosotros estábamos muy felices de tenerla,veíamos que se parecía tanto a nosotros, de a poquito ella iba dando pasitos para mejorar y eso era maravilloso. O sea que ahí también había una felicidad implícita. Se trata de conocer esto que pasa con los hijos: si están bien, sos la persona más feliz del mundo; y de repente les pasa algo o no sabés qué tienen y sos súper infeliz, te sentís terrible. Estábamos en ese lugar. Recuerdo que tanto mi marido como yo estábamos positivos. Pero fue muy difícil, sobre todo las dos primeras semanas porque ella estaba mucho más débil. Después Elena fue mejorando, le sacaron el respirador artificial y fue siempre para adelante con pasos chiquitos. Tenemos que seguir haciéndole los controles porque es algo muy fuerte lo que le pasó para ser un bebé. Hoy está muy bien y estamos felices, porque se vive riendo y es hermosa.

"Tenía un par de proyectos, que me entusiasmaban mucho y tenía ganas de hacerlos. Incluso había empezado a ensayar pero después me cayó la ficha. Prefiero esperar hasta el año de ella, me puedo dar ese lujo de estar ese tiempo junto a la beba y lo quiero aprovechar".

- En esa situación delicada, ¿sentiste que la prensa fue respetuosa con el tema?

- En general, me sentí muy respetada y se enteraron justo una semana antes de que le dieran el alta. Hubo un par de versiones de algún blog y que algunas revistas levantaron, que eran mentiras muy grandes. Dijeron que lo que había pasado tenía que ver con que los médicos me habían propuesto hacer una cesárea pero como soy “una hippie loca y vegetariana”, ¡como si eso tuviera que ver con algo!, les dije “no, no quiero cesárea, quiero parto natural”. Según ellos, por eso había pasado lo que pasó. Obviamente, eso no sucedió y nunca nadie me propuso cesárea. Además, no se podía resolver con cesárea el problema, había que sacar a la beba en ese momento sí o sí, no había tiempo para una cesárea. Así que fue una versión prejuiciosa, mentirosa, cruel y que te enseña lo poco que hay que fijarse en la vida de los demás.

- ¿Cómo reaccionaste cuando escuchaste semejante rumor?

- En ese momento me enojé mucho, pero los médicos, que no podían creerlo, me tranquilizaron mucho.Tengo como testigo a toda la clínica de la Trinidad, donde estuve 22 días prácticamente viviendo porque alquilamos un departamento a la vuelta y estábamos diez o doce horas junto a Elena. Fue alguien que no tiene una vida interesante de la que ocuparse y piensa que puede hablar de la vida de los demás. Pero la mayoría fueron respetuosos y amorosos. Siempre he tenido buena relación con la prensa, más allá de algún que otro roce con los programas de chimentos, pero no tengo ningún problema personal.

- En las fotos que has publicado de la beba en las redes sociales se la suele ver de costado o sólo parte de su carita, ¿por qué tomaste esa decisión?

- No se la ve mucho porque trato de cuidarla un poquito. Me da un poco de pudor, quizás más adelante la muestre más.¡Es tan chiquita! Uno quiere mostrar fotos todo el tiempo de los hijos, ¡y yo lo hago constantemente! Soy súper pesada con eso, como todas las madres (risas) Por eso, me tiento mucho de compartir imágenes y entonces mando fotos más de perfil, no puedo evitarlo.

- ¿Y cómo vivís la paternidad con Brent, que según contaste fue fundamental con su apoyo para que te decidas a ser mamá?

- Muy bien. El hombre se siente un poco afuera de la situación y creo que es importante que no sea así. Un bebé tan chiquito está muy pegado a la mamá pero es muy necesario el padre y el contacto piel con piel con él. Mi nena tiene 6 meses, estuvo más tiempo adentro de la panza que afuera. La realidad es que se lleva bárbaro con él, que la calma y la duerme, pero cuando está muy angustiada quiere estar conmigo. Eso se va a ir nivelando y el hombre me parece que los disfruta cuando son un poquito más grandes. Nosotras en el embarazo ya estamos muy conectadas.

- ¿Brent es muy compañero?

- Sí. Él es muy laburador, todas las mañanas se queda jugando con Elena mientras yo aprovecho para dormir un poquito más y la pasan bárbaro. Después, ya me despierto y él se va, me pasa la posta a mí y arranca mi día (risas). Es súper responsable, nos contiene y se ocupa que tenga todo lo que necesita, es muy amoroso pero también muy divertido. Es lindo ir descubriendo cada cosa nueva que descubre la beba, cada sonrisa nueva, hasta qué comidita va probando. Es un papá muy lindo y un gran compañero como pareja. Siempre lo fue.

"Mi marido es súper responsable, nos contiene y se ocupa de que Elena tenga todo lo que necesita, es muy amoroso pero también muy divertido. Es un papá muy lindo y un gran compañero como pareja, siempre lo fue".

- Colecho, ¿sí o no?

- Sí, lo que pasa es que yo tengo una “cuna colecho”, se llama Cozlip en nuestro país, que vos le sacás una baranda y la pegás a tu cama. Se hace a medida, es como una extensión de la cama, está buenísimo. Ella tiene su espacio y no corre riesgo de que la lastimés pero la tenés al lado tuyo.

- ¿Cómo va a seguir tu vida laboral? Se dijo que te vas a tomar un año para estar con tu hija.

- Tenía un par de proyectos, que me entusiasmaban mucho y tenía ganas de hacerlos. Incluso había empezado a ensayar pero después me cayó la ficha. Prefiero esperar hasta el año de ella, me puedo dar ese lujo de estar ese tiempo junto a la beba y lo quiero aprovechar. No solamente por ella, sino que también me di cuenta que tenía que ver con que yo la pueda disfrutar. Todos los días es algo diferente, por más que tenga ayuda en casa me gusta ocuparme. Mi papás también me ayudan, soy hija única y están chochos. Además, por esa actitud dudosa que yo tenía, no pensaron que iba a ser mamá y la verdad es que los sorprendí. Es pura alegría y los bebés sacan lo mejor de los padres, los abuelos, de las familias en general. Es un lindo momento para estar unidos y compartir.

- Al estar tan encantada con la maternidad, ¿fantaseás con el segundo?

- Pienso en el tema pero todavía no lo voy a decidir. Tampoco es que tengo 25 años, pero no lo voy  a decidir ya. No sé, es todo un tema. Creo que hay una razón por la cual la gente tiene hijos a los veintipico. El cuello o la cintura, por ejemplo, no son lo mismo a esa edad que a los treintaipico. Obviamente que la fantasía está y lo ideal serían dos. Pero, por lo que leíste en Facebook, te das cuenta que ya una para mí es un montón. Para mí, que no pensé que iba tener hijos, ¡es como si fueran cinco!