Federico D'Elía contó su dura historia de vida: "La muerte de dos hermanos me pegó muy fuerte"

El actor confesó cómo lo marcó perder a Marcelo a los 23 años en un accidente, y a Hernán a los 37 víctima de un virus.

Federico D'Elía contó su dura historia de vida

La vida golpeó a Federico D’Elía (51) de forma demoledora desde joven, con las muertes de dos de sus hermanos. Primero fue Marcelo que falleció a los 23 años en un accidente y luego fue Hernán, que murió a los 37 víctima de un virus. Ambos hijos del actor Jorge D’Elía (79), fruto de su relación con Susana Ide.

Así fue que el protagonista del musical Sugar abrió su corazón en una entrevista con Tomás Dente en Vino para vos, el programa de la señal KZO: "La muerte de mis hermanos me pegó fuerte, muy fuerte. No hay manera de que no pegue una cosa así, ¿no? Fundamentalmente, pegó en mi vieja y en mi viejo. Uno no puede medir esas cosas, pero por suerte mi viejo tiene más hijos aparte".

"Siempre me preguntan qué me pasa con eso y digo que la herida está ahí, con la cicatriz. Uno aprende a convivir con eso".

Entonces, comentó: "Falleció Marcelo, que es dos años más grande que yo, después, bastante tiempo después falleció Hernán, que es dos años más chico que yo. Mi vieja, en La Plata, en ese sentido se quedó sola. Hernán, el más chico, era una buena compañía porque vivía en La Plata, estaba todo el tiempo ahí. Mi papá, en cambio, me tiene a mí acá en capital, aunque nos vemos poco, lo necesario. Pero estos otros hijos que tuvo tal vez los necesitaba un poco más. De hecho, Facundo, tiene la edad del más grande mío, 17 años. O sea que con él, todavía está muy pegoteado y eso es un cable a tierra y un salvavidas enorme, que tal vez mi mamá no lo tuvo".

"En cuanto a mí, fue muy doloroso. Fue y es doloroso. Siempre me preguntan qué me pasa con eso y digo que la herida está ahí, con la cicatriz. Uno aprende a convivir con eso. Pero el dolor está, y quieras o no esto te modifica en un montón de miradas sobre la vida", agregó. Al final, Federico D’Elía relató una escalofriánte anécdota: "Yo despedí a mi hermano Marcelo en Constitución, cuando se fue al sur a trabajar, a probar suerte. Cuando vuelve es cuando fallece en un accidente. Yo en ese momento estaba en pareja, y cuando se fue en el tren me agarró angustia. Mi pareja me preguntó qué me pasaba, y le dije que nada, que no le di un beso y un abrazo a Marcelo, que me habría encantado dárselo. Y no le di ese beso y ese abrazo. De ahí en más, le digo que lo quiero a quien quiero, aunque se cansen. No me importa".