Una nueva emisión de Divina comida, el ciclo de Telefe, Fede Bal fue el encargado de ser el anfitrión e invitar a Sol Pérez, Guillermo Cóppola, Lizy Tagliani y Georgina Barbarossa a un lugar muy especial.
El joven actor decidió que el lugar de encuentro sea donde pasó toda su infancia y adolescencia: "Esta es la casa de mi madre, en Belgrano, donde me crié. Amo este lugar, este living que tiene un montón de historias para mí. Cuando vivíamos acá, mis viejos estaban juntos y es la casa donde pasé grandes años de mi vida", comenzó diciendo el hijo de Carmen Barbieri y Santiago Bal.
"Mi cuarto está hecho más estudio, pero quedan muchas fotos. En el pasillo van a ver un paredón de fotos. Mi cuarto se convirtió en una gran biblioteca de vhs y dvd’s y tiene todos los premios Estrella de mar de mi vieja".
Luego, hizo un pedido especial a los comensales y la producción: "Hoy vivo muy cerca, y acá sigue viviendo mi vieja. Le pido por favor que no hagan bardo porque me mata. Me prestó la casa porque es más grande que la mía y para recibir a los invitados de hoy quería hacer algo más grande. No se lo puedo dar dada vuelta porque me va a matar".
En el recorrido se podían ver retratos de sus familiares: "Este es mi abuelo Alfredo, no lo llegué a conocer y muchos dicen que me parezco mucho a él y que tenía una personalidad bastante parecida", reparó junto a una de las postales.
"Abajo de mi cama tenía luz de neón muy grasa -que no funciona- y el piso se iluminaba de color violeta. Era como un albergue transitorio. Tenía como 16 años y traía a una novia, prendía esa luz, me hacía el guacho y le decía 'mirá, te invito a mi cama'".
"Mi cuarto está hecho más estudio, pero quedan muchas fotos. En el pasillo van a ver un paredón de fotos. Mi cuarto se convirtió en una gran biblioteca de vhs y dvd’s y tiene todos los premios Estrella de mar de mi vieja", continuó
Y cerró, divertido: "Abajo de mi cama tenía luz de neón muy grasa -que no funciona- y el piso se iluminaba de color violeta. Era como un albergue transitorio. Tenía como 16 años y traía a una novia, prendía esa luz, me hacía el guacho y le decía 'mirá, te invito a mi cama'".



