Donato De Santis, el hombre éxito de acento italiano: “Un cocinero tiene que tener una buena dosis de locura, si no es un cliché o un quema sartenes”

Donato De Santis en una nota exclusiva con Ciudad.com (Fotos: Movilpress).
Donato De Santis en una nota exclusiva con Ciudad.com (Fotos: Movilpress).

El jurado de MasterChef mantuvo un imperdible mano a mano con Ciudad.com: el suceso del reality, su familia y su pasado como cocinero VIP de Hollywood. 

Donato De Santis no para. Literalmente. Mientras se prepara para el mano a mano con Ciudad.com, el chef organiza la cocina de su restaurante y no pierde de vista ningún detalle: desde una lata de tomate al borde de la caída hasta el tamaño de un raviol. 

Todo lo hace con ese ritmo tan característico de los italianos, apasionado y verborrágico: “Soy muy detallista pero tampoco soy un metrosexual de la cocina porque no soy histérico. Estoy atento a los detalles necesarios, como la música o la temperatura del plato”, diferencia Donato, quien brilla como jurado tanto en MasterChef (que este miércoles 21.15 hs tendrá su gran semifinal) como MasterChef Junior ( viernes 21.15 hs.) y que acaba de lanzar su nuevo libro llamado Pura cocina italiana.

Allí, busca compartir los sabores de su patria, la que dejó para recorrer el mundo en busca de aventuras y vaya si lo logró: antes de instalarse en Argentina, vivió en Luxemburgo, Canadá y Estados Unidos, donde cocinó para celebrities de la talla de Robert De Niro y Madonna.

"La mayor parte de mis sueños están todos realizados: tengo una linda familia, escribí un montón de libros, planté árboles… ¡y viajé en globo aerostático! (risas)".

Hoy, el antiguo trotamundos comparte su experiencia en el reality culinario de Telefe: “MasterChef es algo increíble. Ahora con la versión Junior se vive una experiencia televisiva distinta. Los adultos nos ponen en una situación de críticos, a veces retando y otras felicitando. Mientras que con los chicos es una experiencia mucho más paternal”.

-En el primer programa de MasterChef Jr se te vio emocionado hasta las lágrimas, ¿qué te conmovió?

-Los niños nos hacen ver muchísimas cosas: cómo éramos o cómo quisiéramos haber sido nosotros. Creo que nos vemos reflejados en una etapa de nuestras vidas porque los tres estamos alrededor de nuestros 50 años, es medio siglo. Es obvio que en este momento empezás a mirar hacia atrás, no tanto por la nostalgia sino por una ley de la vida. Al verlos a ellos, ves un montón de caminos y el futuro. Analizás un montón de cosas que te pasaron en la vida y es imposible no emocionarse.

-¿Los participantes de MasterChef Junior te hacen acordar a vos, que empezaste también de muy chico a cocinar?

-Sí. Todos los que arrancamos en esto, empezamos de jovencitos. No sé si es la mejor forma pero es un común denominador a los que hacemos esto porque si lo agarrás de joven después lo disfrutás mucho más de grande, adquirís más experiencia. Creo que nos pasó a todos.

"Es obvio que en este momento empezás a mirar hacia atrás, no tanto por la nostalgia sino por una ley de la vida. Al ver a los chicos de MasterChef Junior, ves un montón de caminos y el futuro".

-Al público le sorprende lo bien que cocinan los chicos, ¿a ustedes también?

-Sí, forman parte de esta generación 3.0, donde se ayudan con todo: del talento, las ganas, internet y las redes sociales, todas herramientas que nosotros no teníamos. Además, por supuesto, de la pasión por la cocina y las ganas de aparecer en televisión. Es una sana competencia y demuestran talento por todos lados.

-¿Tenés un favorito?

-Creo que en el corazón todos tenemos un favorito, los televidentes también y no necesariamente es la persona que va a llegar a la final en algunos casos. Obviamente, hay quienes te gustan porque te enternecen, otros por cancheros y el que te dan ganas de ayudarlo cada cinco minutos por atolondrado. Los jurados vivimos una serie de emociones y además de la devolución que se ve, hay una privada. Cuando se apaga la cámara, sigue la enseñanza.

Donato De Santis en su restó, Cucina Paradiso (Fotos: Movilpress).
Donato De Santis en su restó, Cucina Paradiso (Fotos: Movilpress).
Donato De Santis en su restó, Cucina Paradiso (Fotos: Movilpress).
Donato De Santis en su restó, Cucina Paradiso (Fotos: Movilpress).
Donato De Santis en su restó, Cucina Paradiso (Fotos: Movilpress).
Donato De Santis en su restó, Cucina Paradiso (Fotos: Movilpress).
Donato De Santis en su restó, Cucina Paradiso (Fotos: Movilpress).
Donato De Santis en su restó, Cucina Paradiso (Fotos: Movilpress).
Donato De Santis en su restó, Cucina Paradiso (Fotos: Movilpress).
Donato De Santis en su restó, Cucina Paradiso (Fotos: Movilpress).
Donato De Santis en su restó, Cucina Paradiso (Fotos: Movilpress).
Donato De Santis en su restó, Cucina Paradiso (Fotos: Movilpress).
Donato De Santis en su restó, Cucina Paradiso (Fotos: Movilpress).
Donato De Santis en su restó, Cucina Paradiso (Fotos: Movilpress).
Donato De Santis, Christophe Krywonis y Germán Martitegui de MasterChef (Foto: Web).
Donato De Santis, Christophe Krywonis y Germán Martitegui de MasterChef (Foto: Web).
Donato De Santis, Christophe Krywonis y Germán Martitegui de MasterChef (Foto: Telefe).
Donato De Santis, Christophe Krywonis y Germán Martitegui de MasterChef (Foto: Telefe).

-Con tus compañeros de jurado, Christophe Krywonis y Germán Martitegui, son amigos, ¿cómo es esa dinámica de trabajo?

-Sí, en el ámbito privado no nos vemos tan seguido. Bueno, Christophe viene siempre a mi restaurante. Pero nos vemos más en el set de grabación.

-¿Ayudaste a Christophe y a Germán, que tenían menos experiencia en televisión que vos?

-Sí y ellos se dejaron ayudar también. Por ejemplo, a Christophe que lo tengo al lado, a veces le tironeo un poco la chaqueta cuando hace demasiado larga la devolución, le digo que espere un rato mientras se acomoda la cámara o le explico de qué perfil se tiene que poner. Pero ya la tienen clara, en esta segunda temporada están mucho más cancheros. En la primera temporada nos volvíamos más locos.

-¿Qué es lo que más disfrutás de MasterChef?

-Disfruto de la adrenalina de lo imprevisible. Más allá de que haya una pauta, las cosas suceden espontáneamente. El factor sorpresa es lo más lindo de MasterChef. Por ejemplo, está el participante que viene bárbaro y, de repente, se le quema todo. Todos esos factores sorpresa son los que conforman lo mejor del programa. Se disfruta ver cómo sorprenden y qué van a inventar con las distintas recetas. Tenemos un rol crítico pero también nos emocionamos.

-Hablando de emociones, ¿extrañás Italia?

-Sí, aunque viajo una o dos veces al año. Extraño el aire, los aromas, esta presencia en el aire de un país al que le gusta vivir de cierta forma. No sé si es la mejor pero tenemos una forma de vivir muy característica. A veces con caos, otras con el placer de la comida, el amor por el deporte y una geografía que permite disfrutar todo tipo de paisajes en un país tan chiquito, al que se llega rápido a todas partes. Extraño la belleza de esos lugares y compartir esas sensaciones con mis paisanos.

-Trabajaste por todo el mundo, ¿cuál fue el lugar que más te marcó?

-California me marcó porque fue un momento extremadamente lindo de mi vida. Tenía veinte años y estaba en Hollywood rodeado de las “california girls” (risas). Era una vida muy linda para un joven, nunca fui un chico de moda pero era una gran aventura.

"El factor sorpresa es lo más lindo de MasterChef. Con Christophe y Germán tenemos un rol crítico pero también nos emocionamos".

-¿Te afectó la muerte de Gianni Versace, para quien trabajaste varios años, en 1997?

-Sí, marcó un antes y un después en mi vida el asesinato de Versace. En medio del vértigo de mis viajes, los premios que recibí y toda la gente que conocí tuve un paréntesis de seis años trabajando con Versace que fue muy interesante. Fueron cuatro años junto a Gianni y dos más con la familia después de su muerte. Fue un momento de mi vida en el que era “casi maduro” y tuve muchos instantes de reflexión con la muerte de él porque empecé a ver a dónde había llegado y qué había hecho hasta ese momento. Ese episodio empezó a marcar un deseo de cambio aunque yo no estaba mal. Pero el ambiente VIP o farandulero te encapsula en un ritmo de vida bastante vicioso. Tuve la oportunidad de parar y darme cuenta de que podría haber hecho algo mejor a nivel personal. Ahí decidí volver a viajar hasta encontrar un lugar exacto en el mundo para mí y se dio la casualidad de que llegué a Argentina.

-¿En ese momento de búsqueda conociste a Micaela, tu mujer? 

-Sí. Pero primero encontré el lugar y después a la persona. Eso no desacredita por supuesto a Micaela, que fue realmente catalítica para ayudarme a concretar todo lo que yo venía haciendo de forma dispersa por todos lados del mundo. En un momento, junto a ella, pude sembrar en la misma cancha todo sin desperdicios.

"El ambiente VIP o farandulero te encapsula en un ritmo de vida bastante vicioso".

-¿Se podría decir que tu mujer te ordenó?

-Sí, pero se dio de forma natural. Ella tiene las mismas ganas e ímpetu que yo y el mismo o más talento. Fue interesante ver cómo canalizamos la fuerza que ambos tenemos y, bueno, acá están los resultados.

-¿Tus hijas, Francesca (12) y Raffaella (10) heredaron las pasión por la cocina?

-La más chiquita está en una etapa en la que le gusta copiarnos y la cocina está incluida. Pero a su vez le gustan un montón de otras cosas: la bicicleta, taekwondo y los deportes extremos. ¡Es más salvaje! Pero me gustaría que hicieran otra cosa.

-¿Por qué?

-Y porque ellas son nenas, chiquitas y me gustaría que se dediquen a otra cosa. La cocina es algo que te tiene que súper apasionar, sino te consume. Es una vida de sacrificio, no las voy a mandar a que sean abogadas o doctoras (risas). Que hagan sus esfuerzos y lo que tengan que hacer para llegar. El camino de la cocina es largo e intenso, hay toda una serie de pasos que hay que dar para evolucionar y es constante. Es un oficio multifacético, con muchas tareas; no sólo hay que saber que cortar un jamón, también hay que saber aromatizar, filetear, batir, hablar con la gente, crear y estar en el lugar.

-¿Qué tiene que tener un buen cocinero?

-Un cocinero tiene que tener una buena dosis de locura, porque si no sos un cliché, un repetidor de recetas o un quema sartenes.

-¿Qué sueño te queda por cumplir?

-La mayor parte de mis sueños están todos realizados: tengo una linda familia, escribí un montón de libros, planté árboles… ¡y viajé en globo aerostático! (risas) De los clásicos, ya los hice todos. Pero más que sueños hay una constante búsqueda por mantenerse activo y encontrar situaciones donde pueda hacer lo que más me gusta, que es desarrollar la gastronomía y llevar los sabores de mi patria a la gente.

¡De yapa, no te pierdas el ping pong de Donato con Ciudad.com! 

¡El ping pong de Donato De Santis con Ciudad.com!