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La cruda confesión de Maravilla Martínez sobre su vida dos meses antes de ser campeón: "Pedía comida en una iglesia"

El exboxeador relató la difícil situación que vivía en España antes de consagrase en su categoría.

Sergio Maravilla Martínez relató cómo fueron los peores momentos de su vida antes de su primer título

La vida de mucho de aquellos que lograron alcanzar la cumbre en sus respectivas profesiones muchas veces tiene su asidero en las experiencias previas que los fortalecieron como personas. El exboxeador Sergio Maravilla Martínez es uno de ellos, y este sábado en PH Podemos Hablar contó cómo era la difícil situación que atravesó en su vida antes de hacerse con su primer título internacional, en 2003.

"Estaba complicado, y más en los últimos meses previos al combate mundialista. Las cosas se me complicaron mucho porque me quedé sin dos trabajos. Yo tenía que trabajar adaptando (los horarios) a mis entrenamientos. Entrenaba desde las 5 hasta las 8 de la mañana y luego desde las 5 hasta las 8 de la noche. Tenía que tratar de trabajar antes o después, era como armar un rompecabezas, y no podía tener un trabajo de 8 horas como cualquier persona normal", explicó el deportista desde su casa en el "punto de encuentro" de Andy Kusnetzoff.

La situación de Maravilla, emigrado pocos meses antes a España para poder entrar en el circuito internacional del boxeo, no hacía más que empeorar. "Tuve que ir adaptándome me quedé sin dos trabajos, me quedé sin dinero, y en mi casa me habían cortado la luz y el agua. Fueron dos meses duros realmente. Llegó un momento en que ya no tenía para comer, pero el que busca, por lo general, encuentra así que me moví y comencé a preguntar cómo podría hacer para conseguir comida básicamente, porque iba al mercado y picoteaba algo ahí pero eso no está bueno. No me siento orgulloso, pero lo tenía que hacer porque estaba con el agua al cuello y ahí me dijeron de Cáritas, que funcionaba en una iglesia cercana", relató,

Después de ese momento, el boxeador pudo solucionar su problema más importante, y eso le dio un respiro hasta que le llegó la hora de triunfar en lo suyo. "Iba a Cáritas una vez por semana y me daban una bolsita con comida, y eso fue fantástico para mí. Llegaba a casa y guardaba todo para comer durante la semana, racionando todo al máximo. Un paquete de arroz me duraba un mes, una lata de atún cuatro días. Y un día salí de de mi casa, fui al gimnasio y me llamaron para pelear por el título del mundo", relató Martínez ante la emoción del resto de los invitados.