Así fue el comienzo de Tiempos compulsivos, el imperdible unitario de El Trece - Ciudad Magazine Pasar al contenido principal

Así fue el comienzo de Tiempos compulsivos, el imperdible unitario de El Trece

Con un ritmo vertiginoso, la nueva ficción de Pol-ka presentó a los personajes y sus patologías, que van desde un adicto al trabajo, pasando por una obsesiva de la limpieza, hasta un psicótico mitómano.

Después de mucha promoción, El Trece lanzó Tiempos compulsivos, el nuevo unitario que buscará atraer a la audiencia en un año en el que Pol-ka no logró el éxito esperado con programas como Lobo o Condicionados. La apuesta está hecha. Y tiene todo para ganar.

En un país con fuerte tradición psicoanalítica, la ficción se sumerge en el mundo del análisis y la psiquiatría -aunque no por eso se debe leer en clave documental-, siguiendo la línea de Tratame bien (con personajes que buceaban en su subjetividad) y En Terapia.

Marcelo Tinelli, que ayer estrenó Twitter, elogió a la nueva ficción y a su director: "Mirando Tiempos compulsivos. ¡Barone es un crack!".

Pero, a diferencia de este último programa, la trama, bajo dirección de Daniel Barone (Tratame bien, Locas de amor, Vulnerables) y escrita por Javier Daulte, no se centró sólo en el momento de la terapia, sino en el afuera, en el modo en que esas patologías intervienen en la vida de los pacientes y en su relación con los médicos, que se mostraron tan frágiles como ellos.

Con un ritmo vertiginoso, el programa presentó los pacientes de la Fundación Renacer y sus patologías, que van desde un adicto al trabajo (Guillermo Arengo), pasando por una obsesiva de la limpieza (Carla Peterson), hasta un psicótico mitómano (el brillante Rodrigo de la Serna), que mostró grandes dosis de cinismo y, al mismo tiempo, de lucidez.

El elenco se completa con Paola Krum, que se une al equipo de terapeutas de Fernán Mirás y Juan Minujín, Gloria Carrá (sufre un trastorno de personalidad múltiple), la joven Pilar Gamboa (paciente con automutilaciones), y Julieta Vallina, que interpreta a la mujer de Mirás.

Una particularidad del unitario es que en ciertos pasajes los personajes hablan a cámara en soledad, generando un atinado efecto de intimidad y complicidad con el televidente.

Claro que este no es el único modo de acercarse al espectador. Tiempos compulsivos aborda problemáticas actuales relacionadas con el consumo, la soledad, los mandatos sociales, y la dificultad para establecer vínculos: temas latentes en la sociedad actual, aunque a menudo pasen desapercibidos.

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