Sigue el beso gay en "Botineras"

Avanza el romance gay de Christian Sancho. En la tira de Telefe, el actor compone a un futbolista enamorado de otro.
La vida da sorpresas, y la ficción muchas más. Quién iba a decir que la trama de Botineras (Telefe, martes a viernes a las 22.30), cuya idea original era parodiar el mundo de las modelos que aspiran a enganchar a futbolistas millonarios para salvarse, iba a terminar contando una historia de amor nacida en el vestuario de varones.

En el capítulo del miércoles, la tira producida por Sebastián Ortega y protagonizada por Nicolás Cabré y Romina Gaetani volvió a ser lo más visto del día, con un promedio de 17,4 puntos, según Ibope. ¿El gancho? Uno, al menos: el "Flaco" Riveiro (Christian Sancho) está cada vez más cerca de Lalo (Ezequiel Castaño), y los muchachos volvieron a besarse apasionadamente. Si el primer acercamiento entre ambos había sido cuando Lalo, desesperado por haber quedado implicado en el crimen de Giselle (Florencia Peña), buscó consuelo en el "Flaco", ahora fue él quien, acorralado, corrió a refugiarse en los brazos de su amigo: su mujer, Lili (Guillermina Valdes), cansada de sus permanentes desplantes, empezó a sospechar y a recriminarle por su falta de atención. Lo cierto es que el romance avanza, y no está lejos de concretarse: muy pronto Lalo y Riveiro deberán viajar al interior por un partido, ocasión más que propicia para que se entreguen a sus sentimientos. A su vez, Lili, despechada, empezará a acercarse a Tato (Damián de Santo).

Mientras tanto, "Chiqui" (Cabré) y Laura/Mía (Gaetani) también están en problemas. El primero tiene que enfrentar los reproches de Marga (Isabel Macedo), su mujer, celosa porque cree haber descubierto una relación clandestina entre "Chiqui" y Mía. Marga cree que "Chiqui" le miente, y que el viaje que está por hacer a Córdoba no es por trabajo. Pero la sorpresa se la da Mercedes (Leonora Balcarce) cuando pasa a buscar a "Chiqui" por su casa. Lo que Marga no sabe, justamente, es que la rubia también es una amenaza para su endeble matrimonio.

A su vez, Laura está a punto de que Tato descubra su condición de policía encubierta. Román (Alejo Ortiz), el secuaz del oscuro representante puesto a investigarla, está muy cerca de conocer la verdad.

En medio de todo esto, un nuevo crimen se sumará a la larga lista que cargan sobre sus espaldas Tato y Nino (Gonzalo Valenzuela), para seguir complicando esta historia que de comedia, ya no tiene nada.