Expedición al hábitat de las botineras

Bajo el título de "Ogrópolis", el conductor de "Animales sueltos" presentó un informe en el que, claramente, se mostró la cocina de un perverso manejo de chicas que buscan escalar a costa de una conquista interesada.

Las parejas famosas que en los últimos tiempos se armaron entre futbolistas y vedetongas destaparon una olla que, hasta ahora, sólo conocían los oriundos de la noche y los boliches.

Ahora ya se sabe que los jugadores concurren a recintos nocturnos en busca de chicas voluptuosas y que las aspirantes a la fama intentan "salvarse", conquistando jovencitos habilidosos con el balón.

Por eso el supuesto engaño de "el Ogro" Fabbiani a Victoria Vanucci en un paraíso botinero alertó a los periodistas que, rápidamente, acudieron a reflotar el tema que ya estaba perdiendo un poco de notoriedad.

Uno de ellos fue Martín Ciccioli, quien sumergido en "Metrópolis" (bailanta en la que se "escarchó" a Fabbiani) registró el esquema de las "botineras" para "Animales sueltos".

Bajo el título de "Ogrópolis" se presentó este informe en el que, claramente, se mostró la cocina de un perverso manejo de chicas que buscan escalar a costa de una conquista interesada.

Ya en la entrada, el hombre de seguridad alertaba sobre la presencia de alrededor de quince chicas que aguardaban en el vip la llegada de los jugadores de fútbol. Esas mismas chicas que, en el interior del lugar, le avisaban a Ciccioli que lo que a ellas les interesa de los jugadores es "la plata".

Conocedores los "pibes comunes" de esta búsqueda, ni siquiera se acercan a saludarlas: por miedo a ser rebotados, y porque la seguridad del local (en acuerdo con las chicas), los retira a la fuerza.

Con esta nota "oportunista", "Animales sueltos" no sólo volvió a poner en el ojo de la tormenta el tema de las "botineras", sino también un oscuro negocio que no sólo involucra chicas, sino también gente de poder que, seguramente, en caso de producirse el "enganche" sacarán su buena tajada.