Diego Peretti y Andrea Pietra, ficción por una noche

"Revelaciones"  Así se titula el especial que protagonizarán el viernes, por El Trece, en el marco del Día Mundial de la Lucha contra el Sida, que se celebra mañana. Aquí, analizan los alcances de la discriminación.

Cuando el Sida recién asomaba como preocupación social, Diego Peretti estudiaba medicina. Epocas, recuerda, "en que murió el actor Rock Hudson de esa enigmática enfermedad y los hospitales estaban convulsionados". Por aquel entonces, en los círculos de una adolescente Andrea Pietra se escuchaba hablar de "la peste rosa, que parecía exclusiva de homosexuales y drogadictos". Veinticinco años después y sin tabú de por medio, la dupla que compartió Poliladron protagonizará el viernes Revelaciones, el especial producido por Pol-ka con apoyo de La Fundación Huésped (a las 21.30, por la pantalla de El Trece).

Convencidos de que en un país con unos 120 mil infectados el tópico aún es "mala palabra para muchos", los ex Locas de amor y La señal, el filme de Eduardo Mignogna, donarán a la institución el cachet del envío por el Día mundial de lucha contra el Sida (que se conmemora mañana). Lo mismo hará el resto del elenco, mientras que Pol-ka cederá a la entidad la venta publicitaria. Será el octavo año que el canal emita un especial sobre el tema y la cuarta ficción (la primera, en 2006, se llamó Hoy me desperté).

Para ellos nunca es suficiente el bombardeo mediático de datos. Ante unos 25 mil muertos en la Argentina desde el inicio de la epidemia y apenas el 50% de los 120 mil infectados actuales enterados de que poseen el virus, el "mejor hablar de ciertas cosas" no resulta cliché. Asado de por medio en un alto de las grabaciones, evocan ese pasado juvenil en el que la noticia cambió los hábitos y obligó a la responsabilidad sexual. "Yo recuerdo que hubo que aprender a ponerse el globito", abre el juego Peretti y Pietra agrega: "En mi generación, para muchos varones eso era un tema tabú. Como si fuera preocupación sólo de algunas comunidades. Hoy por suerte se habla desde otro lugar".

Con dirección de Jorge Nisco y libros de Claudia Piñeiro (Las viudas de los jueves) y Cynthia Edul, el actor que reaparece en pantalla a dos años de El hombre que volvió de la muerte compondrá a Guillermo, un abogado que convive con la enfermedad sin haberlo confesado a su familia. La empresa para la cual trabaja somete ilegalmente -y en secreto- a análisis de VIH a sus postulantes. Pietra irrumpirá en escena como Florencia, una selectora de personal obligada a rechazar a una candidata y la cuestión será lidiar contra el prejuicio. En medio de la segregación, el rechazo y la ignorancia, ambos vivirán un acercamiento que bien podría desembocar en historia de amor.

El dúo toma la posta de Celeste Cid y Damián de Santo el año pasado y de la pareja Pablo Echarri- Erica Rivas en 2007. "Hubo charlas con la fundación, videos de pacientes recuperados y haciendo su vida, mucha Internet y asesoramiento en el lenguaje correcto", advierte Peretti mientras comparte mesa con Florencia Raggi y Emme, integrantes del elenco. Sobrevuela la seriedad, pero también los guiños propios de quienes 14 años atrás forjaron una amistad en una temporada teatral marplatense de Poliladron. "Eramos tan jóvenes. ¿Te acordás del ritmo que llevábamos? Playa, teatro, cena, boliche, desayuno. Un verano vertiginoso", rememora ella, quien después se convirtió en su socia en "No se lo digas a nadie", restaurante que el corralito "mató".

¿Consideran que la mentalidad social evolucionó lo suficiente o todavía hay muchos sectores que se espantan?

Pietra: Todavía espanta. Tené en cuenta que en esta sociedad, alguien se muere de cáncer y se dice que murió de una larga enfermedad. No se llama a las cosas por su nombre. Hay palabras prohibidas y con el Sida pasa lo mismo. Todavía no se sabe popularmente que el VIH no es enfermedad de contagio, sino de transmisión. Saberlo baja el fantasma.

Peretti: Sigue estigmatizada la enfermedad. La sociedad enseguida se pregunta sobre el pasado de esa persona. Lo que yo pude averiguar es que la discriminación mata más que el virus mismo. Porque el virus está latente y así puede mantenerse por años. Pero si las condiciones que rodean al portador son muy deficientes, que se dispare la inmuno deficiencia es más posible. Entonces, una persona socialmente discriminada colabora para que la barrera de inmunidad se quiebre.

¿Y en ese marco apenas un programa logra algo?

Pietra: Sí, colabora con cierta ignorancia. Mirá, en la primera campaña en la que trabajé para Huésped me enteré que una mujer que tiene VIH puede embarazarse y tener un hijo sano tomando medicamentos para negativizar la enfermedad. Así como fue con Montecristo o Vidas robadas enfocados a otros temas, a la gente algo le queda.

Peretti: Si hacés un programa entretenido y a la vez bajás información esencial, la gente saca algo de eso.

¿Tienen en su entorno gente portadora? ¿Pudieron vivir de cerca cómo convive socialmente hoy un paciente con HIV?

Pietra: Tengo convivencia laboral. Alguien con quien trabajo de vez en cuando. Y es la Fundación Huésped quien lo ayudó mucho en la contención. Está muy amparado. Lo veo convivir con niños que toman con él mate y que tienen otra cabeza distinta a la de los grandes: tienen bien incorporado que eso no es contagio.

Peretti: No tengo casos cercanos pero sé que hay enfermos que dicen que llegaron a un nivel tan bueno de desarrollo de asumir el virus que sólo se acuerdan cuando toman la medicación. Lo viví más de cerca en los 80, cuando estudiaba medicina y explotó todo esto. Yo cursaba especialidades y en todas surgía bibliografía sobre cómo repercutía el síndrome en ojos, pulmones, hígado... Pero el virus va mutando. Y por suerte la gente, no toda, fue aprendiendo a no salir corriendo. Aunque lo ideal sería que tanto para el paciente como para el vecino el sida sea como una diabetes. Con sus diferencias, claro.

En la historia hay una contradicción. El es portador pero a la vez como abogado se presta al juego de su empresa, que hace análisis ilegalmente. ¿Cómo se explica?

Peretti: Es que él no sabe esa forma de proceder de la empresa. Vive con su hijo (Martín Piroyanski) y tiene como un ritual de limpieza casi obsesivo. De maquinitas de afeitar no compartidas y mucho cuidado. Su obsesión es en realidad un cuidado silencioso. No hizo su enfermedad social: sólo lo trata en terapia. Y abrirse a contarlo va a significar empezar a salir de la discriminación. Empezar a contarlo en la jerga de Huésped se llama develamiento. Salir del caparazón.

Pietra: En el medio se genera mucha empatía entre nosotros dos. Aunque no vamos a develar en qué termina esa simpatía.

Según datos de la Fundación Huésped, en el mundo se estima que hay 33 millones de personas con VIH, Africa sigue siendo la región más afectada y Latinoamérica ocupa el tercer puesto. La principal vía de transmisión en la región son las relaciones sexuales. En el país, el año pasado se notificaron 1.403 casos nuevos y hoy unas 41 mil personas reciben medicación antirretroviral. Ante ese panorama, ¿La ficción televisiva habrá aportado lo suficiente o todavía existe una gran deuda? "Ya con que el canal preste un horario eso refleja que importa. Aunque claro que sería genial un producto permanente en la tele", sueña el ex Los simuladores a punto de volver al cuerpo del abogado que pulsea dos veces: contra el VIH y contra la discriminación: "Este es nuestro granito".«