Nicolás Entel: crímenes y pecados

El director argentino presentó en Mar del Plata "Los pecados de mi padre", la historia del narcotraficante colombiano Pablo Escobar contada por su propio hijo.

La función a sala llena en el Festival de Mar del Plata deja en claro que el tema de Los pecados de mi padre no sólo le interesa a los colombianos. Y las preguntas del público lo confirman: lo que cuenta el documental de Nicolás Entel es mucho más que la historia del narcotraficante más famoso del planeta, el colombiano Pablo Escobar Gaviria. Es, en realidad, la historia de su hijo, Juan Pablo Escobar, que vivió (y sufrió) en carne propia sus actividades delictivas y que, años después, decide hacer un acto de reparación con los hijos de las víctimas de crímenes políticos encomendados por Pablo.


Juan Pablo ahora se llama Sebastián Marroquín y vive en la Argentina desde 1995 y desde entonces vive tratando de cerrar heridas con su pasado. Hace unos años, se dieron una serie de hechos que culminaron en el filme de Entel, realizador argentino salido de la Universidad del Cine, en el que Sebastián cuenta su historia y la de su familia.


"Un amigo mío, productor colombiano, me ofreció hacer una biografía de Pablo Escobar -cuenta Entel, de 34 años-. Pero no me interesaba si no le encontraba una vuelta de tuerca. Le dije que teníamos que contarlo desde el punto de vista de su hijo. El tiene mi edad y vive acá, con lo que había puntos en común para abordar la historia".


La idea de Entel fue juntar a Sebastián con los hijos de Rodrigo Lara Bonilla y Luis Carlos Galán, dos prominentes políticos colombianos que fueron asesinados por orden de Pablo Escobar. "Me dijeron que era una locura -agrega-. Pero, de a poco, ese sueño se fue transformando en realidad. Primero fue Sebastián, que les escribió una carta a los hijos de ambos (también encumbradas figuras políticas) y la buena reacción de ellos fue permitiendo que la idea avanzara."


No fue fácil concretarla, claro. "Sebastián tenia pánico de ir a Colombia -agrega-. Primero fuimos a Ecuador, con su madre, la esposa de Pablo. Ella me estaba tomando una prueba... De allí fuimos a Medellín y me abrieron un archivo increíble de audio, fotos y videos de Pablo. Y luego llegamos a Bogotá a reunirnos con los hijos de Lara y Galán en secreto. No fue fácil, pero no había tenido oportunidad para reflexionar. Quería hacerlo".


Entel dice que fue más sencillo conectarse con Rodrigo Lara ("compartimos una sensibilidad, nos hicimos amigos") que con los Galán. "Son más complicados, mas fríos, recién en el cuarto encuentro entendieron el proyecto y aceptaron participar".


El realizador argentino sabía, dice, "que estaba metiéndome con algo muy grande. La película se estrena allá el 10 de diciembre y ya es tema en todos los medios, tapas de revistas. No puede no afectarte. Al documental, a la carta y al encuentro entre los hijos lo ven como un camino hacia la pacificación nacional".


Nicolás fue siempre consciente del valor político "pacificador" del filme. "Tomamos la decisión de que sea políticamente correcta -admite-. Decidí no buscar escándalos que pudieran distraer la atención, y eso que encontramos materiales de Escobar bastante comprometedores para algunos políticos. Pero si mostraba eso se iba a desvirtuar el tema".
Ahora, ¿cómo es que un director argentino termina metido en todo esto? "La política me apasiona desde chico -dice Nicolás-. Fui al Colegio Nacional Buenos Aires y mi familia pensaba que iba a estudiar Ciencias Políticas o Relaciones Internacionales. Era mi hermano el que estudiaba cine en la FUC. Pero luego me sumé yo".


Entel -que ya dirigió otro documental, Orquesta Típica, centrada en una gira de la orquesta tanguera Fernández Fierro- admite que varias veces sintió miedo. "Tuve muchas reuniones con gente pesada de Colombia diciendo que lo que estábamos haciendo era peligroso. Sebastián tenía miedo de que quisieran tomársela con el. Pero no pasó nada".


Después de tantos años de trabajo -además de la investigación y la realización, no fue fácil conseguir el dinero para el rodaje-, la presentación de la película en Mar del Plata es el comienzo de otra etapa. "Este es el primer festival, ahora vamos a Amsterdam y tal vez a Sundance. La película se va a estrenar también en Chile, Venezuela, México y acá, espero, en marzo del año que viene".