¡Aguante el slip!

En Madrid se realizará una exposición por los 75 años de esta prenda interior masculina. ¿Irá Mitch Buchannan de Baywatch?

Desde los pantalones con tirantes hasta la irrupción del boxer, pasando por la ropa interior que lucían los astronautas que pisaron la Luna, por un diseño de Warhol o por la tecnología al servicio del diseño del slip, son los protagonistas de una exposición que repasa dos siglos de calzoncillos.

Tras su paso por catorce ciudades de España y antes de comenzar su periplo por México, la muestra "1790-2009. Evolución de la ropa interior masculina", organizada por una empresa fabricante de ropa interior en colaboración con unos grandes almacenes, llega a Madrid con motivo de la celebración de los 75 años del slip, el calzoncillo que revolucionó la industria en los años treinta.

Veinte modelos, la mayoría cedidos por un coleccionista alemán, sirven para ilustrar cómo fue evolucionando la moda interior del hombre desde 1790, cuando por prenda íntima se entendía una camiseta de lino usada de noche y de día, hasta nuestros días, en los que el calzoncillo recupera el estilo retro de los años 60 y 70.

Entre estos dos siglos, el visitante puede contemplar pantalones elaborados de forma artesanal reservados para clases acomodadas del siglo XIX, elaborados en lana o lino, con botones o tirantes, un complemento que sirvió para evitar que se cayeran los calzoncillos pues no existían tallas. Con los avances de la Revolución Industrial ya incorporados a la fabricación de la ropa interior, nace el "Union Suit" en el siglo XX, un modelo en que se unen pantalón y camiseta en lana, para el invierno, y en algodón, para el verano, y que estaría vigente hasta mediados de los años veinte.

La Primera Guerra Mundial hizo que estas versiones quedasen anticuadas. Los soldados traían las nuevas tendencias de Europa con camisetas sin mangas y calzoncillos cortos de tela, los denominados boxers, que en 1931 llegan al mercado en colores atrevidos y repletos de estampados parecidos a un bañador actual. "La intención era motivar las compras tras la caída de consumo y el bajón anímico de la población en la posguerra", dijo el comisario de la exposición, Enrique Cardenal, quien fecha en 1934 la llegada del slip a Estados Unidos, inspirado en la moda de baño de la Riviera francesa, y vigente hasta hoy.

Sin embargo, los diseñadores actualizaron los modelos de slip, con la llegada del color en 1958 y, a partir de los años setenta, con la popularización de los estampados en la ropa interior.

No sería el caso de los calzoncillos que lucieron los astronautas de la NASA que en 1969 pisaron la Luna: un traje casi de pies a cabeza provisto de cremalleras, con doble cinturilla, calcetines unidos al pantalón y gomas para sujetar las mangas a ambas manos, sujeciones imprescindibles para evitar que la gravidez les arrancara la ropa.

El modelo espacial es una de las "estrellas" de esta muestra junto con el slip valorado en unos 300.000 dólares en el que quiso dejar su huella en 1983 el artista Andy Warhol. Ya en el siglo XXI el mercado de la ropa interior saluda a las nuevas tecnologías. Boxers ajustados que incluyen tejidos innovadores, transpirables y de secado rápido, y la investigación anatómica convierten el calzoncillo en un producto textil pero también tecnológico.