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Ellas prefieren sexo borracho

Una de cada 20 mujeres nunca tuvo relaciones sexuales estando sobria. Necesitan el alcohol para desinhibirse. Lo dice una investigación británica

¿Quién no se emborrachó alguna vez? ¿quién no se emborrachó alguna vez y despertó en paños menores en una cama desconocida? ¿y quién no se emborrachó alguna vez para sacarse un poco los nervios de encima antes de ir a los papeles con alguien largamente deseado? A todos nos pasó todo eso alguna vez. Pero parece que algunas mujeres, muchas mujeres, si no están un poco borrachas, no se sacan la ropa...

En Gran Bretaña hicieron una investigación sobre mujeres, sexo y alcohol y la concatenación entre los tres. Parece que ellas lo usan, al alcohol, para combatir inseguridades y baja autoestima, especialmente vinculadas al cuerpo.

Algunos datos del estudio en cuestión: una de cada 20 mujeres nunca, jamás, tuvo sexo estando sobria ¿Qué tal? Estamos hablando de mujeres entre 18 y 50 años. La mitad de las mujeres encuestadas, es decir, unas 1500 (en total eran 3 mil) admitieron preferir estar un poco borrachas antes de tener sexo porque eso las hace sentir menos inhibidas.

Más de la mitad confesó que están más predispuestas a irse con alguien a la cama después de algunas copas. Cuatro de cada 10 recuerdan haber estado un poco achispadas antes de ir por primera vez a la cama con alguien y eso puede resultar comprensible para muchos porque las primeras veces pueden ser un poquito más complicadas. Pero el 75 por ciento de las mujeres casadas prefieren tomar algo antes de caer en los brazos de su marido.

El 14 por ciento de las mujeres en pareja llegó a admitir que sin alcohol no son capaces de tener sexo. Y más de las mitad de las solteras aseguraron que beber alcohol es parte del proceso de seducción / levante, por lo que es previsible estar borrachas para cuando llegan a la cama.

Nadie dice que no sea divertido y que está bueno desinhibirse. Pero llegar al alcohol como condición necesaria para poder tener sexo no está bueno. Porque llegado ese punto, digo yo, habría que preguntarse en si no empieza a ser más interesante la botella que el señor que nos llena la copa.