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El más que merecido homenaje a Carlitos Balá

Anoche se reinauguró en "Justo a tiempo" un clásico de la televisión argentina: "El Chupetómetro".  Una excusa para rendirle un homenaje en vida a un grande, Carlitos Balá.

Todos los años de profesionalismo que tiene Julián Weich sobre sus espaldas no fueron suficientes para que oculte la emoción que sintió cuando vio bajar a Carlitos Balá para reinaugurar "El Chupetómetro" en "Justo a Tiempo".

Tampoco era necesario disimular mucho: Carlitos Balá es una leyenda viviente de la tele y todo aquel que tiene más de 25 años creció junto al hombre del flequillo eterno.

"Es un lindo homenaje, muchas gracias.  Algunos que dejaron el chupete conmigo ahora tienen 40 años", expresó emocionado Balá en el prime time de Telefe.  "No nos dimos cuenta todo lo que generaba Carlitos Balá", le contestó Weich como queriendo justificar lo tardío del homenaje o lo desagradecido que es el medio con los ídolos.

La primera que dejó el chupete fue Maite, una nenita de Liniers que tuvo el honor de ser la primera porque su madre hizo lo mismo hace 29 años en el programa que Balá tenía por las tardes.  Madre e hija siguieron una tradición gracias a "Justo a Tiempo".

Terminado el trámite, donde desfilaron una docena de chicos que no entendían bien por qué tenían que dejar su preciado chupete en un tubo gigante, pero que sin embargo confiaban en ese simpático señor de flequillos que les decía "El Chupete es feo", Balá tuvo sus 30 segundos de homenaje.

Julián invitó a todos en el estudio y a todos en las casas a que durante 30 segundos aplaudan a Carlitos Balá.  Sin obligar a nadie a hacer nada, el estudio de "Justo a Tiempo" explotó en un aplauso al que se unieron técnicos, productores, colaboradores, concursantes, grandes, chicos, el muñeco de Homero Simpson, las focas y, por supuesto, el público en casa.