Diego Scott: "Trabajar con Peña fue lo más grande que me pudo pasar en la vida"

Quedó al frente de "El Parquímetro", el programa de radio que conducía Peña por Metro. "Había momentos en que estaba irreconocible", cuenta. Intimidades, y anécdotas.

Ciudad Internet estuvo con Diego Scott, "el compañero viudo de trabajo de Fernando Peña", según se describe él. Trabajó a su lado durante 10 años en la producción y conducción del programa de radio de la Metro "El parquímetro" y en numerosas obras de teatro. Además de amigo personal produjo el último acto del artista: su funeral.

- ¿Cómo viviste sus últimos momentos?
La última vez que estuve con él fue un lunes y murió un miércoles. Estaba internado desde el jueves y la semana anterior había venido a la radio, habíamos hecho el programa como siempre pero cada vez que se cortaba el aire se quejaba mucho del dolor, raro en él porque no era de quejarse de los dolores. Había momentos en que estaba irreconocible, como ausente. Estaba con mucha quimioterapia encima y pensé que ya se le iba a pasar. El martes a la noche empeoró inesperadamente. Tenía momentos de lucidez alternados con inconsciencia hasta que se durmió y no se levantó más.

Siempre tuve la doble sensación de que se podía morir al día siguiente desde que lo conocí y también tuve la sensación de que nos iba a enterrar a todos, que no se iba a morir nunca. Por eso por un lado me sorprendió y por otro no, porque estaba listo para las dos cosas. Aunque creo que todavía no termino de caer, no puedo creer que Peña se haya muerto. Tenía una personalidad que estaba muy presente en todos lados. Era esa clase de personas que llegan a un lugar y se siente su presencia.

- Cuando lo internaron ¿El sabía que era inminente?
No. Estaba convencido de que lo iba a superar. Nunca pensó que no la pasaba. Además él quería morir lo más artísticamente posible. Creo que la única cuenta pendiente que le quedó en su vida fue la de morirse de una forma más artística. Y se murió durmiendo como nunca hubiese querido. Él pensaba su muerte como un evento artístico.

- ¿Cómo organizaste el funeral?
El día que murió me llamó el novio un poco antes de las 10 AM, diciéndome que ya no había chances de nada, que estaba dormido y que no había posibilidades de que despierte. Me fui al sanatorio y le pregunté a un médico que me repitió lo mismo. Ahí comprendí que no había nada más por hacer. A las 16.30 murió. Éramos un montón de gente en el lugar y yo pensaba que alguien se iba a empezar a ocupar de algo. Hasta que como nadie hacia nada caí en la cuenta de que si no me ponía a organizar yo, nadie lo iba a hacer. Entonces decidí hacer un lindo velorio dentro de su estilo. Por suerte salió lo de la legislatura que era ideal porque era un lugar público para que la gente pudiera pasar ya que no hay muchos lugares públicos donde se pueda hacer algo así. La radio pagó la empresa de sepelios, porque Peña no tenía un peso ahorrado ya que lo que ganaba lo gastaba. Hicimos un pequeño comité de 3 ó 4 y fuimos tomando las decisiones. Las puertas se abrieron alrededor de las 11 de la noche hasta las 3 AM. Fue un desfile constante de gente. De 3 a 7 se cerraron las puertas y después se volvió a abrir.

- ¿Cómo fue el primer programa después de su muerte?
El día que murió la radio hizo luto y pasó sólo música. Al día siguiente también. El viernes no estuvimos al aire. El lunes hubo un homenaje a Peña. Y el martes recién aparecimos nosotros. Entonteces ya estábamos casi una semana separados del hecho, cosa que no fuera un programa tan triste. Pero esa semana hicimos todos programas homenaje, hablando con amigos y pasando fragmentos de los personajes.

- ¿Cómo empezó tu historia al lado de Peña?
En el 99 yo trabajaba en Radio América en programa del economista Enrique Szewach. En ese momento Peña empezaba en la Metro, una radio que no estaba del todo armada. Nadie conocía a Peña ni lo tenía identificado con su programa de la mañana. Un día Szewach me dice –"andá a pedirle al que hace de Milagritos que nos grabe unos separadores"-. Yo había escuchado a Milagritos y a los demás personajes en la Rock & Pop pero pensé que eran personas como cualquiera de nosotros. Entonces fui a ver El Parquímetro y me empecé a quedar todos los días mirando el programa después que terminaba el mío. Hasta que un día, Peña, me pide que participe haciendo una columna de economía en su programa.

Yo me mandé, y empecé a hacer la columna. No tenía mucho sentido porque no era un experto, pero como Peña no entendía nada de economía era muy fácil explicarle las nociones más básicas. Más adelante, en el 2000 se producen muchos cambios en la producción, entonces le propongo a Peña algunas cosas para el programa. El habla con el director y me ofrecen ser parte estable de la producción. Y se puede decir que ahí se oficializó mi presencia. Al poco tiempo comenzamos con el teatro, Wainraich escribía los guiones con Peña y yo me ocupaba de la producción general. Al principio hacíamos funciones en un boliche gay, después no llamaron del Paseo La Plaza y ahí empezamos en serio.

- Más allá de lo laboral, ¿cómo era la relación entre ustedes?
Hasta hace un mes me veía con Peña el 98 % de los días. De lunes a viernes en la radio y de miércoles a domingo en el teatro. Teníamos una gran afinidad. Éramos como esos amigos que no se ven por un tiempo pero que tienen un código en común que los vincula y al instante te entendés. Era una relación medio de pareja extraña. Nos entendíamos a ese nivel y por eso pudimos trabajar 10 años juntos. Sin embargo desde 2005 empecé a aflojarle a la producción del teatro porque ya llegaba momentos donde nos peleábamos mucho. Porque él era medio insoportable y yo tampoco soy fácil. Sin embargo nunca nos levantamos la voz ni nos enfrentamos. La mayoría del tiempo nos llevábamos bárbaros. Pero había cosas que nos enfadaban. A él mis silencios y que resolviera cosas sin consultar y a mi me que metiera mano en la producción.

- ¿Era muy difícil trabajar con él?
En el teatro si, era complicado pero en la radio no. Es que en escena, al ser un unipersonal, es muy difícil que el actor se lo tome como un trabajo en equipo, porque hay alguien que es indispensable que es él. Peña siempre quería tomar sus propias decisiones, y eso hacía que nos peleáramos. En cambio en la radio el trabajo en equipo es fundamental.

Además, Peña tenía algunos criterios muy cambiados. Si yo llegaba tarde porque estaba fumando un cigarrillo afuera me podía retar, pero si yo llegaba tarde y le decía –"perdoname no hice nada del trabajo porque me estaba enfiestando" para él eso era una justificación más válida que la otra. Otra cosa que pasaba es que nunca me podía reunir con Peña a hablar de laburo en una oficina tenia que ser en su casa tomando un whisky. O en un restaurante. A veces, traía amigos a las reuniones de trabajo y opinaban.

- ¿Nos podés contar alguna anécdota que recuerdes?
Con Peña te puede pasar cualquier cosa, porque nunca conocí a nadie al que le pasen tantas cosas como le pasaban a él. Yo le decía que el mundo no giraba alrededor suyo, pero parecía que si por todas las cosas que le sucedían. Además era tan hiperactivo que generaba esas cosas. Me acuerdo una vez que estábamos cenando en un restaurante y en una mesa cerca nuestro estaba Fassi Lavalle. Peña le dijo:" Por lo menos agradecenos por la cena que te estamos pagando porque esa plata es nuestra". Muchas veces, también, llegaba al teatro borracho, empezaba a improvisar y el equipo se volvía loco.

- ¿Cómo fue para vos cuando empezó a hacerse más famoso? ¿No te opacaba?
No, porque yo nunca pretendí brillar al lado de Peña. Yo sabia que trabaja al lado suyo y mi trabajo era trabajar para que Peña brillara. No me preocupaba que me hiciera sombra.

- ¿Cómo lo describirías en tres defectos y tres virtudes?
Sin duda su principal virtud era la creatividad, porque su trabajo era todo improvisación tanto en el teatro como en la radio. En el teatro a medida que pasaron los años se fue guionando pero en la radio yo le preguntaba cualquier cosa para ponerlo a prueba y para que inventara y ahí aparecía su genialidad. Era un tipo inteligente. Otra virtud era que vivía cada minuto de la vida a full. Era como si hubiese sabido que iba a morir joven aunque nunca pensó realmente que iba a ser así. Pensaba que iba a morir en algún accidente de auto mientras manejaba borracho.

Un defecto era el ego. Pero todo artista lo tiene, es parte de eso no podés escindirlo, va pegado. Por otro lado era pésimo productor y yo se lo decía todo el tiempo. El tercero es que le costaba mucho elegir la gente con quien trabajar porque el quería estar con su grupo de amigos, elegía amigos más que compañeros de trabajo.

- ¿Sentís que te quedó algo por decirle?
No, en ese aspecto estoy totalmente tranquilo. Nunca me quedó nada por decirle porque le decía todo tanto a nivel personal como laboral siempre fuimos muy frontales los dos. Creo que también por eso quizás no tenga que hacer el luto por Peña porque el luto se hace por alguien con quien te faltaron cosas por hacer pero a mi no me quedó nada por vivir con él. Es como si hubiese quedado pipón de Peña y siento que lo ayudé a crecer como artista, le produje hasta el funeral, listo, me quedo tranquilo.

- Ahora ¿cómo siguen ustedes?
Los directores de la radio depositaron la su confianza en nosotros para que rearmemos el programa y sigamos adelante. Tratamos de mantener el mismo estilo aunque sin el talento. La gente nos apoyó mucho y nos aceptó. Así es como nosotros quedamos como sus continuadores y yo vendría a ser como el compañero viudo de trabajo. Para mi trabajar con Peña fue lo más grande que me pudo pasar en la vida. También haber trabajado con él nos abrió las puertas para que seamos mas irreverentes con las entrevistas o con los funcionarios o incluso con la opiniones porque Peña ya dijo todo. Peña ya hizo el camino y ahora nosotros lo transitamos.