El sexo es bueno, pero falta una cosa

Si algo falla al principio de la relación ¿es una condena a futuro?

Todos conocemos el pleno de una relación nueva. Esos días, con sus noches, que se pasan enteros en la cama sin solución de continuidad. Esos momentos en los que el tiempo queda detenido y uno de vez en cuando se da cuenta de que tiene que ir a trabajar.

Tamara anda transitando uno de esos días y hoy se levantó para ir a comprar el pan. Así que me la encuentro en la panadería. En realidad es una de esas confiterías coquetas que tienen mesitas y decidimos tomarnos un café. Se la ve radiante, por supuesto. Hasta que una sombra de duda le arruga un poquito la frente. Las mujeres somos especialistas en detectar esas pequeñas arrugas de duda.

Me explica que su amante apasionado hace todo bien, menos una sola cosa. Que no sabemos si la hace mal, porque el problema es que, en realidad, no la hace. Hicieron de todo, pero esto no lo hizo nunca.

¿Vos te referís al cunilingus?. Sí, dice Tamara con la cabeza. "Te quiero aclarar, Greta, por favor, que no tengo problemas de higiene y que ...", la interrumpí, no hacían falta más aclaraciones.

"¿Por qué será?", era la duda que le arrugaba la frente a Tamara. "¿Asco? ¿fiaca? ¿egoísmo?. En la emoción del estreno de la nueva relación, parecía poco probable que la vagancia se impusiera. Eso nos enfrentó directamente al egoísmo y el asco. "A mí no me pareció para nada egoísta por ahora", reflexionó, "¿Es por asco entonces? ¿asco?". La miré a Tamara como se mira a una nena que rompió sin querer el bracito de su muñeca nueva. Y le tuve que decir la verdad: he conocido casos.


¿Es asco? ¿se remonta con el tiempo y la confianza? ¿es recomendable un pedido explícito? ¿chicas, a ustedes les pasó?