Un cantante para disfrutar con todos los sentidos

Pasa de los celulares, de los relojes pulsera y las ropas de marca, porque resiste al consumismo y prefiere ser dueño de su tiempo. Se acaba de editar en nuestro país su último disco, "Para que no se duerman mis sentidos", que vendrá a presentar el 3 de mayo en el teatro ND Ateneo.


Poeta de la canción. La sutileza, la exquisitez y los ríos subterráneos que corren por sus letras y melodías saben arrastrarte y depositarte, con cuidado, en campos de un verde infinito, paraísos perdidos y recuperados...lugares de ensueño. De ahí que Manolo García sea uno de los cantantes españoles más reconocidos y respetados en su país. Pocos saben fusionar el rock y el pop como él, y darle esos aires arabescos y aflamencados que tan bien le sientan a sus canciones. Pero Manolo no es sólo un cantante, es un humanista que se define persona antes que músico. Sabe disfrutar de los pequeños instantes mágicos que le regala la vida. No usa relojes ni celulares, valora el estar sentado en un barcito mirando pasar la gente. A él, ni el tiempo ni la prisa le ganan la partida. A la ropa que compra le saca la marca, lo mismo hace con los escudos de su auto: "No soy modelo, publicista, ni cartel publicitario", afirma. No vota: no cree en los políticos y su único interés por volverse millonarios. Para él la democracia es una trampa.

"En el mundo en que vivimos todo es bastante aséptico, todo está pensado para que pagues por emociones ficticias, de plástico, pantallas. Se busca el placer y la emoción no ya en el olor, en el sabor, en el tacto. No, no. Se busca la tarjeta Visa. Por eso, mi pequeña batalla personal como músico es conseguir que sigan los abrazos, la piel, el olor, el sabor, el tacto, la vista, el oído, todos los sentidos que tenemos, que no son cinco, para mí son muchos más, porque la percepción es importante siempre. Y la música es un vehículo magistral para generar todo eso", asegura.

Con más de veinticinco años de carrera, formó parte de varios grupos, entre ellos "El Último de la Fila", una banda que duró 14 años y que cosechó infinitos seguidores. En 1998 Manolo comienza su carrera solista y edita "Arena en los bolsillos". Luego aparecieron "Nunca el tiempo es perdido" y "Para que no se duerman mis sentidos", álbum que ya se puede conseguir en las disquerías porteñas. Pero hay más: el jueves 3 de mayo va a estar tocando por primera vez en nuestro país en el ND Ateneo (Paraguay 918) Para quienes tienen bien despiertos los sentidos y saben disfrutar y saborear de cantantes españoles como Sabina, Serrat, Aute y Javier Rubial –¡y todavía no conocen a Manolo!– mi humilde consejo es que para ese jueves vayan reservando fila.

Estuvo dos veces en Buenos Aires, pero esta es la primera que vendrá a tocar como solista. "Me hace mucha ilusión volver, cuando fui me gustó muchísimo, y no sé por qué me recordó a Barcelona. La verdad es que no me sentí nada extranjero en Bs. As." A Manolo le interesan todos los países. Para él la música es un lenguaje completamente sin fronteras, "Habrá lugares en los que puede no interesar lo que haces y sea una perdida de tiempo para todos, pero en Argentina tengo una ilusión bárbara porque me consta que hay interés por el rock, y yo soy un músico de rock", comenta ansioso.

A Manolo lo sigue emocionando mirar desde el escenario hacia el público y ver a la gente cantando abrazada. "Las canciones me emocionan, las sensaciones que genera la música son geniales", dice y relata una noche en la que venía viajando en auto de Madrid a Barcelona. Y de repente, en la radio ponen un tema del nuevo disco de Calamaro que había grabado en Argentina. "A mí Calamaro me ha gustado desde "Los Rodríguez". Y bueno, yo estaba conduciendo y tuve que parar y aparcarme a un lado de la carretera de la emoción", recuerda.

El está convencido que de haber vivido en otro tiempo menos alienado y acelerado como el actual, tal vez no hubiese necesitado de las canciones. "He leído mucho sobre América, y hay una cosa de vuestro continente que me fascina: aún hoy, tenéis amplios territorios seudo virginales, muy poco hallados por el pie del ser humano. Si yo hubiese vivido un tiempo en esa situación, no hubiese necesitado canciones, ni rock and roll, ni música, ni cámaras de fotos...Pero en este mundo en el que vivo rodeado de autopistas, peajes, pague aquí , compre allá , tan deshumanizado, si no hay música, si no hay fotos, cines, libros...si no hay arte, yo me puedo derrumbar. Entonces, ese mi asidero", concluye Manolo García, quien además de ser un gran compositor y cantante, es una bella persona.