El hombre que ríe

Con el tiempo mantiene dreadlocks como ideales. En un restó vegetariano contó detalles del último material grabado durante sus giras, de Perú a Estados Unidos, con los músicos que conocía en el camino. En abril lo presenta en Buenos Aires, y también hará de DJ... con Winco y discos de pasta.

Como el wasabi: picante y zen. Así, verlo sobre el escenario, haciendo saltar sus dreadlocks a dos colores como a la horda de jóvenes que está debajo, siempre a la velocidad del harcore finalmente resulta compatible con la escena de esta entrevista. Boom Boom Kid sentado a la mesa de un restó vegetariano del Centro toma un te de valeriana. Con su sonrisa serena explica y hasta puede convencer aunque esté diciendo cosas como "Yo no soy un artista. Lo que hago es una manera de escupir al mundo mi enfermedad". Después, como olvidándose o desmintiendo lo que acaba de decir, enumera las fechas que tiene por delante, en Pergamino, Córdoba, Rosario, en el Gapón de Víctor Jara en Chile, en el Festival Verdurada de Brasil en mayo, después de las dos fechas de presentación de Wasabi, su último disco, que será durante abril en El Teatro, para después sí partir a Europa.

Años de cultura alternativa, con miles de kilómetros por los squats y festivales del mundo donde se vive con rigor y convicción parecen dar la respuesta. Y darle la razón. Cuando a su manera sigue grabando, viajando, sonriendo y al frente de un sello discográfico -Ugly Records- bien independiente donde edita música no comercial en épocas donde hasta los grandes tambalean. "Porque under no es amateur", que quede claro. Ahora que "quebró el underground" por las negligencias de Cromañón, el chico-grande nacido en Campana reivindica más que nunca eso de que "hay que trabajar mucho". Y ¿denuncia? que muchos se beneficiaron con la tragedia, haciéndose dueños de la movida de la música con recitales gratis que "finalmente pagamos todos".

Por eso, sus giras tan frecuentes son un hecho gracias a una logística tan minuciosa como ideológica: "cuando voy a una ciudad, me gusta tocar y grabar con los músicos de ahí, quedarme en la casa de alguien o en espacios tomados, porque lo importante es el intercambio y la posibilidad de expresarse", explica didáctico la biblia alternativa. Así, para la presentación de su disco The Many Many Moods of Boom Boom Kid, el anterior a Wasabi, las cosas se hicieron a su manera. "En un galpón organizamos una falsa fiesta de cumpleaños, con entradas gratis y nada de promoción, entonces caí con las canciones en pistas de karaoke, como el soundsystem", cuenta orgulloso, como en el caso que tocaron un domingo a la tarde y a las dos horas, cuando la policía llegó por las quejas de los vecinos, no quedaba nada en el salón.