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La trastienda de Cosquín

No todo fue pogo en la Comuna San Roque. Ricardo Iorio pidió un rock sin peluqines; un globo aerostático mostró vuelo de barrilete; una abuela manejó desde Catamarca para ver a Rata Blanca y el VIP, contra todos los pronósticos, se llenó para ver a Pity y se vació para Babasónicos.

"¿Te sacarías una foto con un stone?", preguntamos. "No, pibe, no da", respondió cortante Julio (32), mientras repiqueteaba su bota derecha contra el césped barroso al ritmo de la poderosa voz de Walter Mesa, líder de Horcas. Parado a unos 50 metros del escenario temático, el look del muchacho de Liniers incluía musculosa negra de Sepultura, tatuajes en brazos y pantorrillas, además de una birra que se compartía entre tres. Fue a ver a Almafuerte, la banda de Ricardo Iorio, y no quería saber nada con inmortalizar lo que se desprendía desde la grilla que armó la organización: las distintas tribus del rock pueden convivir sin dramas.

De hecho ocurrió: ninguna provocación o pelea alguna. Pero, yo con mi pogo y vos con el tuyo. De hecho, los metaleros parecían ocupar el sector Gran Hermano del predio, porque no se movían del radio heavy. Aunque, siempre, hay excepciones como la de Ariel Galetto (33) que, con remera made in metal, movió su cuerpo según pedían los acordes de Los Cafres.

Si bien las bravuconadas de Iorio ya aburren más de lo que sorprenden, Ricardo tuvo un set de lo más pacífico. Tanto que aclaró "me pidieron paz" cuando su retórica se insinuaba ausente. Sin embargo, se dio tiempo para mandar un mensaje a los roedores del rock: "En esta banda no hay peluquín". En eso estábamos, cuando nos acercamos al principal a esperar a Rata Blanca. Sonrisa radiante y expectante, Ilda Acevedo (57) relojeaba que a su nieto Lucas (16) no se lo llevara la marea. "Vine desde Catamarca a verlos, me encantan", dice. ¿En micro llegaron? "No, manejé yo", suelta orgullosa, mientras aprovecha y se quita los anteojos para limpiarlos.

"El periodista que suba podrá tomar fotos panorámicas". La frase iba y venia. ¿Quién la había dicho?, nos preguntábamos. José Palazo, el productor del festival, invitó al séquito de periodistas a subirse al globo aerostático que prestó un sponsor sin percatarse que, además de no sacar ninguna foto panorámica, no pudimos subir más de tres metros con carreteo incluido ¿Fiasco? Puede ser. De todas formas sirvió para saber que en Córdoba hay muchos chicos que conocen a la familia de Maxi, ya que no pararon de mandarle saludos cuando veían que el globo tenía poco y nada de barrilete cósmico.

Claro que si de adrenalina se trata, Andres Giménez, frontman de D Mente, la vivió. "Espero que sepan respetar lo que hacemos", pidió. "P... volvé a A.N.I.M.A.L.", le devolvieron sin anestesia. Aunque, más que con el público, lidió con el sonido: la lluvia de la mañana había hecho estragos en los equipos, dijo. ¿Todas malas para Andrés? Ni ahí. "Estoy contento porque a la tarde pude tomar unas cervezas con Ricardo y con Corvata –ex A.N.I.M.A.L., hoy en Carajo-", contó. ¿Reconciliación en puerta? "Está todo bien", cerró el tema.

"Cuantas chicas que hay acá en la valla. Seguro que vinieron a ver a otra banda", bromeó el "Mono" de Kapanga. El quilmeño se refería a Babasónicos, que ese día, el sábado, cerraba la jornada. A 300 metros de ahí, en el VIP, pasaba algo igual. Adolescentes, groupies y madres glamorosas cortadas por el mismo cirujano se mezclaban entre promotoras infartantes. Sin embargo, y contra todo los pronósticos, esperaban la presentación de Pity (¡!). "Vine a ver a los Baba, pero Intoxicados también me gusta mucho", explicaba la nadadora y medallista olímpica, Georgina Bardach. Cuando llegó el turno de los liderados por Adrián Dárgelos, apenas quedaban un puñado de señoritas y la cerveza y el fernet libre se habían terminado.