"Me gustaría que me escuchen sin mirarme las lolas"

La panelista de Duro De Domar estrena programa de radio en Rock & Pop y habla de sus fotos eróticas, de su paso por TEA y de su "romance" con Daniel Hadad.

Esta chica es cien por cien multitasking: arribó a la pantalla chica de la mano de la publicidad, le puso el pecho (ejem...) a la conducción de "Tendencia" y "El Garage" (el programa de fierros donde se quedaría por más de cuatro años), cambió de chapa televisiva tanteando ficciones como "Pensionados" y "Tres padres solteros", y al final su popularidad tocó pico de rating el año pasado al hacerse cargo del rol de bomba sexy en el panele de "Duro de Domar". El 6 de enero debutó como conductora de radio en Rock and Pop Beach, con el programa Un Día en el Paraíso (junto a Rodrigo Sabio, martes a domingo de 13 a 16 hs). "Hacía un tiempo que estaba peleando para hacerme un lugarcito en alguna radio, pero nunca concreté nada y justo cuando estaba por tomarme vacaciones, me llamaron. Fue mi regalo de navidad, estoy muy contenta", cuenta ella. ¿Mujer maravilla? La ex de Charly Alberti reniega de la ecuación chica linda = chica tonta y apuesta: "no soy sólo una cara bonita, tengo mucho para decir".

Ahora que estás en la radio, la gente, y sobre todo los hombres, no pueden verte. ¿Perdés cualidades?
Me parece que con lo que demostré en Duro de Domar sobra. Ahí la gente me pudo ver, pero también escuchar. Tengo muchas cosas para decir. Y, aunque suene como un cliché, no soy sólo una cara bonita, puedo y quiero hablar de distintos asuntos. Digo, me preparé, estudié, fui a la facultad y hablo cuatro idiomas. ¡Puedo hacer algo más que poner el cuerpo y hacer que me saquen un par de fotitos!

Entonces, ¿cómo se explica la nota que salió el año pasado en la revista Maxim?
Eso era una especie de necesidad psicológica. Pero salió mal, fue una mala conexión entre las partes. La idea de la nota era hacer fotos cuidadas, pero sobre todo ilustrar la imagen de alguien que, luego de muchos años en tele, pudo crecer y hacerse un lugar sin tener que mostrar el culo y las tetas. En la nota salió todo lo contrario. Yo quería que sea una especie de mensaje a la mujer: "no hace falta caer siempre en lo mismo". Se puede llegar sin desnudarse. Se tarda más, pero a la larga el camino es más sólido.

¿Nos olvidamos de un eventual tapa desnudo?
Sí, ya me ofrecieron hacerlo y la rechacé. Negativo. No hay chances.

¿Te molesta que se te relacione directamente con esa faceta de mujer bonita?
Debo ser sincera: antes me molestaba y mucho. Por ejemplo, me acuerdo de cuando era estudiante, que los alumnos y hasta los profesores me decían: "no estudies, si total vos sos linda". Es verdad que se ha formado una idea general de que si estás buena sos tonta. Por eso, y sin quejarme, en algunas circunstancias hay que remar un poco más. La clave está en aprender a amasar eso. No lo tomo como una carga, pero a veces me gustaría que cuando estás hablando con alguien (un productor por ejemplo), esa persona te escuche sin que te esté mirando las lolas. También es inevitable que te ofrezcan un laburo y al día siguiente te inviten a cenar, pero bueno la manera de evitarlo es dejar las cosas claras, y si tengo que perderme un laburo, lo haré. Ya me ha pasado.

A todo esto, ¿qué fue lo peor que se dijo de vos en las revistas?
Entre varias cosas, dijeron que tenía un romance con Daniel Hadad. Una locura.

Pero vos también estudiaste periodismo. Pasaste por TEA...
Sí, pero dejé. Ya llevaba más de cuatro años de conducción en El Garage y además había escrito para varias revistas. Entrar a TEA era como empezar primer año de la escuela una vez más. No sentía que me daba los instrumentos que yo buscaba.

¿Cómo te llevabas con tus compañeritos?
Era medio raro. Había buena onda, pero todos me cargaban. En ese momento yo actuaba en "Pensionados" y cuando entraba al aula estaba la tele prendida y la muchachada se reía... Había días en que llegaba re producida, toda maquillada, peinada y vestida para matar, porque venía de alguna nota, y tenía que cursar. ¡Era como una doble vida!

La habrás pasado mejor en Duro de Domar. ¿Te costó adaptarte?
Al principio, mucho. Sobre todo porque yo siempre había trabajado conduciendo sola. Y el programa a veces se transformaba en un gallinero. Había que competir para hablar, pero yo no estaba acostumbrada ni a escuchar ni tampoco a imponerme y a gritar. En algunos momentos, Roberto (Pettinato) venía y me decía "¡Dale nena! ¿Vos que pensás? ¡Hablá!". A eso se le suma que a veces prefiero no hablar de más.

¿Miedo al ridículo?
No. Respeto a no tener ganas de decir nada.