A diferencia de su madre, la reina Máxima Zorreguieta, y de su hermana mayor, la princesa Amalia, Alexia de Holanda eligió mantener un perfil mucho más bajo. Recién cumplidos los 21 años, la segunda hija de los reyes Guillermo Alejandro y Máxima atraviesa una nueva etapa en Londres, donde combina sus estudios universitarios con una vida social que intenta mantener lejos de los flashes.
La joven cursa Ciencias e Ingeniería para el Cambio Social en el University College London (UCL), una de las instituciones académicas más prestigiosas del Reino Unido. Allí lleva adelante una rutina marcada por las clases, los exámenes y nuevas amistades, en un entorno donde procura pasar lo más desapercibida posible.
LOS TRUCOS DE ALEXIA DE HOLANDA PARA PROTEGER SU PRIVACIDAD
Según trascendió en distintos medios europeos especializados en realeza, la princesa habría desarrollado una serie de estrategias para conservar el anonimato cuando sale por la capital británica.
Uno de los métodos más llamativos consiste en utilizar pseudónimos al momento de realizar reservas o figurar en listas de invitados. Esta práctica no sería nueva: incluso habría recurrido a ella anteriormente cuando sufrió una lesión, con el objetivo de evitar que se conocieran detalles sobre su estado de salud.
Pero ese no sería su único recurso. De acuerdo con las publicaciones, Alexia suele elegir clubes privados con estrictas políticas de confidencialidad, donde la identidad y la privacidad de los asistentes están especialmente protegidas.

POR QUÉ ALEXIA DE HOLANDA VOLVIÓ A SER NOTICIA
El interés por la hija del medio de Máxima Zorreguieta creció nuevamente en las últimas semanas tras la tradicional sesión de fotos de verano de la familia real neerlandesa.
Además, el reciente debut de su hermana menor, la princesa Ariane, con una tiara durante un banquete de Estado despertó comentarios entre los especialistas en casas reales, ya que Alexia todavía no protagonizó ese tradicional momento protocolar, pese a participar en distintas actividades oficiales.

Mientras tanto, la princesa continúa enfocada en su vida universitaria y en mantener un delicado equilibrio entre sus obligaciones como integrante de la realeza y el deseo de disfrutar de una juventud lo más normal posible lejos de los Países Bajos.




