La investigación por la muerte de La Tota Santillán sumó un nuevo capítulo de tensión luego de que la vivienda de su hermano, Horacio Carías, fuera atacada a balazos. En medio de la conmoción, el familiar del conductor aseguró que también sufrió robos reiterados y denunció que vive bajo amenazas desde el fallecimiento del histórico animador.
Durante una entrevista con Juan Etchegoyen en Mitre Live, Carías expresó su preocupación por la escalada de hechos que, según sostiene, comenzaron después de la muerte de su hermano. “Me desvalijaron la casa dos veces en tres meses. Se llevaron todo, menos las remeras de Daniel. Siento que me quieren mandar un mensaje”, afirmó.
EL DRAMÁTICO TESTIMONIO DEL HERMANO DE LA TOTA SANTILLÁN
Con visible angustia, Horacio aseguró que interpreta estos episodios como una forma de intimidación para que deje de reclamar justicia. “La sensación que tengo es que quieren que me calle. Pero no voy a parar hasta saber qué pasó con mi hermano”, sostuvo.
Además, reveló que atraviesa un delicado momento personal producto del estrés acumulado. Según contó, los médicos le diagnosticaron una pérdida progresiva de visión y actualmente se encuentra bajo tratamiento.

“Tengo miedo por mis hijos y mis nietos. Las amenazas fueron muchas. La bala me pasó muy cerca. Si estaba unos centímetros más allá, hoy no estaría contando esto”, relató.
SOSPECHAS Y PEDIDO DE JUSTICIA
Carías también volvió a cuestionar la versión oficial sobre la muerte del conductor y aseguró estar convencido de que detrás de lo ocurrido hay personas que aún no fueron identificadas por la Justicia.
“Detrás de todo esto están quienes mataron a mi hermano. La Tota no se quitó la vida. Estaba vestido para irse a trabajar cuando ocurrió todo”, afirmó.
El hermano del presentador también deslizó sospechas sobre personas cercanas al entorno de Daniel Santillán. “Tengo en mi cabeza quiénes lo entregaron. Había gente que lo cuidaba y terminó traicionándolo”, expresó.
“NO VOY A DEJAR DE HABLAR”
A casi dos años de la muerte del conductor, Horacio aseguró que los ataques y amenazas modificaron por completo su vida cotidiana. Incluso contó que tuvo que cambiar su número telefónico y que actualmente no se siente seguro en su propia casa.
“Antes de lo de mi hermano jamás me habían robado ni me habían baleado la vivienda. Todo empezó después de su muerte”, señaló.
Entre lágrimas, cerró con un mensaje contundente: “No quiero plata ni nada material. Lo único que quiero es que se esclarezca qué pasó con mi hermano. Me dejaron sin nada, pero no voy a dejar de hablar. Si buscan callarme, no lo van a lograr”.




