La casa de Laurita Fernández está ubicada dentro de un exclusivo barrio privado de Pilar, la propiedad fue pensada como un refugio personal donde el diseño y la funcionalidad conviven sin excesos.
Desde el primer vistazo, la vivienda transmite una sensación de armonía. Se trata de una construcción de dos plantas que apuesta por líneas arquitectónicas modernas y espacios abiertos, donde la luz natural cumple un rol protagónico.
La elección de una paleta basada en blancos, grises y tonos neutros refuerza la idea minimalista que atraviesa toda la casa de Laurita Fernández, generando ambientes sobrios pero cálidos.
Los revestimientos cerámicos, presentes tanto en pisos como en paredes, aportan continuidad visual y practicidad para el uso diario. Esta decisión estética no solo responde a una cuestión de diseño, sino también a la búsqueda de un hogar funcional, acorde a una rutina dinámica.
ASÍ ES LA CASA DE LAURITA FERNÁNDEZ
En la planta baja, la cocina aparece como el verdadero centro de la vida cotidiana. Integrada al resto de los ambientes sociales, fue concebida como un espacio de encuentro más que como un sector aislado.
Una isla central organiza el movimiento del ambiente y funciona como punto informal para compartir comidas o charlas. Los muebles de líneas simples mantienen la coherencia minimalista, mientras que detalles en madera clara suman calidez y rompen con la monocromía predominante.
En la planta alta, el clima cambia hacia una atmósfera más íntima. El dormitorio principal se presenta amplio y luminoso, conectado directamente con uno de los espacios más llamativos de la casa: un vestidor estilo walk-in closet de grandes dimensiones.
Además, la vivienda cuenta con un playroom amplio destinado al descanso y al entretenimiento, ideal para desconectar del ritmo laboral y disfrutar momentos de ocio.
El exterior completa la propuesta con un jardín parquizado que prioriza el contacto con la naturaleza. Una piscina de generosas dimensiones se convierte en protagonista durante el verano, mientras que el sector de parrilla suma el clásico espacio social argentino.