En medio de los constantes conflictos mediáticos que involucran a la China Suárez, Mauro Icardi y Wanda Nara, una inesperada voz se sumó al tema con un enfoque esotérico.
Liliana Chelli, duendóloga, tarotista y autodenominada “bruja blanca”, visitó La Mañana con Moria y dejó un llamativo consejo para protegerse de la envidia y la mala suerte.
Todo comenzó cuando Moria Casán le hizo una pregunta directa: “¿Cómo podemos limpiar ‘La Casa de los Sueños’ para que no se convierta en pesadilla?”. Sin dudarlo, Chelli respondió con contundencia: “Ahí habría que hacer un exorcismo, directamente”.
Luego, la especialista fue más allá y deslizó una polémica versión: “A mi criterio, y por enterarme de cosas que no tengo la veracidad, Wanda va a distintas brujas”. En ese momento, Nazarena Di Serio acotó: “Y la China se puso amuletos”.
Lejos de esquivar el tema, Chelli recomendó acciones concretas tanto para la actriz como para el futbolista. “Yo diría que empiecen con un pepino. Y lo tienen que hacer ellos mismos”, afirmó, generando sorpresa en el estudio.
EL AMULETO QUE DEBERÍA USAR LA CHINA SUÁREZ
Pero eso no fue todo. La “bruja blanca” aseguró que hay un amuleto clave que la China Suárez e Icardi deberían usar: “El más sagrado en la magia blanca es el Tetragrámaton y nunca se los vi puesto. Muy pocas brujas lo saben y es lo que tendrían que tener. Puede ser de plata, de oro o, en su modificación, en alpaca. Se manda a hacer”.
Ante el asombro general, el doctor Guillermo Capuya le preguntó sin rodeos si era bruja, y Chelli respondió sin titubear: “Sí, soy bruja. Ser bruja es ser sabia. Soy una bruja medieval: trabajo con pepinos, berenjenas, bananas, tratando de hacer el bien”.
Qué es el Tetragrámaton
El Tetragrámaton es una palabra de origen griego que significa “cuatro letras”. Se utiliza para nombrar al nombre sagrado de Dios en la tradición hebrea, formado por las consonantes YHWH.
Este nombre aparece en la Biblia y es considerado tan sagrado que, tradicionalmente, no se pronuncia. En su lugar, se emplean términos como “Adonai” o “Señor”.
Con el paso del tiempo, el término también fue adoptado por corrientes esotéricas, donde se lo representa como un símbolo de protección en amuletos o figuras geométricas. En ese contexto, se le atribuyen propiedades para alejar energías negativas y aportar equilibrio espiritual.