El mundo del espectáculo y la cultura argentina atraviesa un momento de profunda tristeza: Rómulo Berruti, uno de los grandes difusores de las artes y la crítica en el país, murió este domingo 22 de marzo en la Ciudad de Buenos Aires a los 88 años.
La noticia, confirmada por Argentores, generó conmoción y un fuerte pesar en el ambiente artístico, donde su figura fue sinónimo de rigor, pasión y compromiso durante más de seis décadas.
Un porteño de ley, marcado por el arte desde la cuna
Rómulo Berruti nació el 23 de octubre de 1937 en Buenos Aires, una ciudad que lo marcó para siempre y que moldeó su sensibilidad. Desde chico, el arte estuvo en su vida: su tío, Alejandro Berruti, fue dramaturgo y presidente de Argentores entre 1940 y 1942.
Ese contacto temprano con los escenarios y los artistas despertó en él una curiosidad que lo acompañó toda la vida.
De la gráfica a la televisión: una carrera dedicada a la cultura
Berruti dio sus primeros pasos en el periodismo gráfico en 1960, escribiendo para El Mundo y el vespertino Crítica. Pero fue en Clarín donde dejó una huella imborrable: durante 26 años fue jefe de la sección Espectáculos y creó el mítico espacio “Telones y Pantallas”, referencia obligada para los amantes del teatro, el cine y la televisión.
También escribió en La Prensa, Somos y Gente, siempre con una mirada aguda y una pluma elegante.
La televisión lo consagró como un verdadero referente. Su nombre quedó ligado para siempre a “Función Privada”, el ciclo que condujo junto a Carlos Morelli y que se transformó en una puerta de acceso al cine de autor y a la producción nacional.
El programa marcó a varias generaciones y acercó propuestas culturales a un público masivo, con una mirada pedagógica y apasionada.
La radio, los premios y el respeto de sus pares
En radio, Berruti brilló en ciclos como “Detrás del espejo”, que estuvo 15 años al aire, y desde 2008 condujo “Plumas, bikinis y tangos”, un homenaje a la revista porteña y a la música de Buenos Aires. Su voz y su mirada se convirtieron en referencia para los amantes del espectáculo.
A lo largo de su carrera, fue distinguido por su trabajo incansable. En 1987 recibió el Premio Konex, uno de los más prestigiosos del país, y fue jurado de los premios María Guerrero, Martín Fierro y Cóndor de Plata.
Además, integró en varias ocasiones el Gran Jurado de los propios Premios Konex, un reconocimiento al respeto que supo ganarse entre sus colegas.
Un legado que trasciende generaciones
La muerte de Rómulo Berruti enluta no solo al periodismo, sino a toda una generación que encontró en su mirada un puente entre el arte y el público.
No fue solo un cronista del espectáculo: fue un narrador apasionado de la cultura argentina, un testigo privilegiado de su evolución y un defensor incansable de su riqueza.
Su legado seguirá vivo en cada historia contada, en cada obra reseñada y en la memoria de quienes lo leyeron, lo escucharon y lo vieron. Rómulo Berruti deja una huella imborrable en la cultura argentina.