El chipá relleno en versión XXL que compartió Maru Botana propone una vuelta distinta sobre una receta muy querida en el Litoral y en buena parte de la Argentina.
En este caso, la preparación mantiene la base de harina de mandioca y mucho queso, pero suma un detalle que cambia el perfil del sabor: jugo de naranja exprimido, un ingrediente que aporta un toque especial y ayuda a resaltar el conjunto.
La receta además tiene un plus práctico: una vez cocidos, los chipás se pueden cortar y rellenar con distintos ingredientes para convertirlos en una opción más contundente. Con jamón, queso, tomate y palta funcionan muy bien, aunque también se pueden comer recién salidos del horno, solos, con el queso todavía tibio y la masa bien suave.
Ingredientes para el chipá relleno de Maru Botana
- 100 g de manteca
- 4 huevos
- 700 g de harina de mandioca
- 700 g de queso cremoso
- 700 g de queso rallado
- Jugo de 1 naranja exprimido
- ½ taza de leche a temperatura ambiente
Para rellenar
- Jamón
- Queso
- Tomate
- Palta
- O el relleno que más guste
Procedimiento
- Hacer una corona con la harina de mandioca.
- Agregar el queso rallado, el queso cremoso en cubitos, la manteca, los huevos, el jugo de naranja y un chorrito de leche.
- Amasar bien hasta unir todos los ingredientes y lograr que los quesos se integren a la mezcla. La masa tiene que quedar suave y húmeda.
- Formar bollitos del tamaño deseado.
- Llevar a horno precalentado a 180° hasta que queden bien dorados por fuera.
- Retirar y dejar entibiar apenas.
- Cortarlos al medio y rellenarlos con jamón, queso, tomate, palta o la combinación que se prefiera.
El dato que distingue a esta receta de chipá
El punto que más llama la atención en esta versión es el jugo de naranja. No se trata de un sabor invasivo, pero sí de un agregado que suma perfume, frescura y un matiz distinto al clásico chipá de queso. En una preparación con tantos ingredientes lácteos, ese toque ayuda a equilibrar y a darle personalidad.
Otro aspecto fuerte de la receta es su versatilidad. Se puede usar como panificado para una picada, como merienda salada o como opción para un brunch o una comida informal. Al abrirlo y rellenarlo, pasa de ser un bocado tradicional a una propuesta más abundante y completa.
También tiene una ventaja práctica para quienes prefieren cocinar con anticipación: los bollitos se pueden congelar crudos y llevar directo al horno cuando haga falta. Eso permite tener chipá casero listo para cualquier momento, sin necesidad de preparar la masa cada vez.
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